Skip to main content

Full text of "Ensayos, filosofías y tecnologías fantásticos"

See other formats










Sin lugar, sin fecha 


Sin destinatario: 


Ensayos, filosofías 
y tecnologías 
fantásticos 


Atentamente, Nando Secreto 








Diseño de cubierta: Nando Secreto 
Diseño interior: Nando Secreto 

Editor: Nando Secreto 

Autor: Nando Secreto 

Ilustraciones interiores: Juan Ignacio Ortiz 
Impreso en Uruguay en julio 2021 


02020, NandoSecreto 
Contacto: nandosecreto4(9gmail.com 


ISBN 978-9915-40-545-2 
Queda hecho el depósito establecido por la ley. 


Todos los derechos reservados. Esta publicación no puede ser 
reproducida, ni en todo ni en parte, ni registrada en, o transmitida 
por, un sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni 
por ningun medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, 
magnético, electroóptico, por fotocopia, o cualquier otro, sin el 
permiso previo por escrito del autor. 


Índice 


Prólogo a los 
dEStIATAOS 2 A 6 


Prólogo alos lectores spin ttoesbagó 9 


El poder de Gastón o como algunos lo 
iman Bill Jack LISO adictas 11 


Dios ha muerto. Nuevos dioses han ocupado su lugar. 
Los nuevos dioses deben MOTIL. c.ooooonccninccnonccoccconcnconncconocnno 26 


Ensayo fantástico sobre la 


A o ao: 33 
¿Qué es 

COC a 45 
Uruguayos, y sobre todo, UTUgUayaS ..ocooccnocccocnconncconocancninnnos SE 
o 62 
O A A 70 
DIA A A A ds 
Historia. de a a En 75 
A A TT 78 
Diálogo ficticiamente real ....o.oonnoconincnincnnnncconccconoconc conc ncnnnonos 79 


Yo LOS: YÍ PELO- YOMO EXISMO dd 80 


Planeta 

RR O 84 
Rancho 

LOA AA AAA 87 
A 89 
Posdata: 

Ey, tú, deja de seguirme... O tendré que plasmarte.................. 90 


Prólogo a los destinatarios 


El atractivo de los textos de Nando Secreto y la distintiva 
variedad de recursos expresivos que estos contienen fueron los 
que me llevaron a escribir este prólogo. 


Antes de comentar algunos aspectos de la obra en sí, explicaré 
cómo llegué a ella. Coincidimos con Secreto en el Centro 
Regional de Profesores de Florida, año 2015; en dicha instancia 
nos nutrimos de grandes profesores tales como Stefan 
Martchenko, Claudio Paolini, Andrea Aquino, Susana Nieto y 
Daniel Nahum. Además, asistíamos a cursos, exposiciones y 
coloquios literarios llevados a cabo en varios puntos del país 
(Florida, Treinta y Tres, Montevideo). No solo coincidimos en 
lo que respecta al espacio físico, también lo hicimos en 
lecturas, gustos, disgustos y desencuentros. Era frecuente en 
nuestras conversaciones que hablásemos de nuestra vida aún no 
vivida, de proyectos a corto y largo plazo, qué haremos cuando 
estemos acá y allá, qué pensamos estudiar, qué obras 
quisiéramos comprar y que autores nos gustaría conocer. Yo me 
asombraba y me sigo asombrado en “Tito” (así solemos 
conocerlo sus allegados) de su apetito por la lectura y la 
escritura en simultáneo (yo hasta el momento me dedico a una 
de ellas). 


Al menos un día en la semana, durante la noche, nos solíamos 
ubicar en los pasillos de nuestra residencia estudiantil, en 
sillones verdes muy cómodos y con un estilo similar al 
descripto en Continuidad de los parques de Cortázar, allí Tito 
leía sus escritos de los cuales muchos de ellos conforman la 
obra que garantiza este encuentro. 


Pasaron los años y Nando Secreto, ya como Docente de Idioma 


Español, partió hacia ciudades como Blanquillo, La Paloma y 
Sarandí del Yí a trabajar y dedicar parte de su vida a la 
enseñanza. Aún así no hemos perdido contacto, difícil de 
hacerlo teniendo en cuenta los avances tecnológicos con los 
que contamos. 


Ya sea desde Sarandí del Yí, Sarandí Grande (su ciudad natal), 
la Paloma o cualquier otro sitio, los cuentos y poemas de Tito 
me llegaban y siguen llegando por distintos medios. Es verdad, 
el tiempo pasó y de golpe, pero algo se mantuvo y fue el estilo 
que hace de Secreto un escritor auténtico, con el humor y el 
pesar que lo caracterizan. 


Si nos referimos a la obra en cuestión, decimos sin dudas que 
estamos ante una expresión literaria, la muestra de un 
pensamiento que se produce y distribuye a través del concepto 
abstracto denominado como arte. Para explicarlo mejor, de aquí 
partimos a una de las peculiaridades de la pieza Ensayos, 
filosofías y tecnologías fantásticos, y es la necesidad que tiene 
el lector de utilizar la imaginación y la comprensión más allá 
de la lógica para apreciar su significado general. 


En cuanto a aspectos ideológicos, no encontraremos aquí 
ninguna salvedad dado que en muchos de los cuentos presentes 
ustedes, destinatarios de este libro, podrán apreciar la postura 
feminista que toma el autor ya explícita en títulos como 
“Uruguayos, y sobre todo, uruguayas” o en su desarrollo 
interno tal como en “¿Qué es educar?”. 


Un título concreto pero punzante dentro de esta obra es 
“Dictadura”, relato breve en el que se hace alusión directa a un 
proceso histórico ocurrido en nuestro país y el continente, a 
través de las experiencias y realidad que vive su personaje 
principal; en este se ve encarnada una voz gris y sin sonido. Es 


un relato emotivo que nos contextualiza en un tiempo y espacio 
abrumador y sin esperanzas. 


Nando Secreto también deja expuesta de manera inevitable su 
condición y perspectiva Docente. 


Gastón Pereira 


Prólogo a los lectores 


Al leer este libro escrito por Nando Secreto usted se adentrará 
en un mundo de realidades imaginarias que lo llevarán por un 
sendero de constante entretenimiento y diversión, siempre y 
cuando su mente así lo permita. 

En el transcurrir de los capítulos se encontrará con múltiples 
títulos que le advertirán de la temática de los mismos, 
intentando captar y hacer volar la imaginación de quien quiera 
realmente hacerlo. 

Encontrará aquí dentro una riqueza descriptiva y por momentos 
fantástica fabulosa. Leerá toda esta obra como si tuviera un 
poder que le permitiera hacerlo en un abrir y cerrar de ojos, así 
como lo tenía Bill Jack Lawson, ¿cuál era su poder?... Para 
descubrirlo tendrá que... usted ya lo sabe. 

Pronto se irá encontrando con situaciones de la vida cotidiana 
que también lo interrogarán como lector. Preguntas que le 
harán pensar y por momentos detenerse para luego continuar. 
La obra también le brindará una mezcolanza exquisita de 
información, constantemente relacionada con nuestra realidad. 
Pasa desde un Nietzsche con su “Dios ha Muerto” hasta un 
filósofo uruguayo llamado Rebellato y su pensamiento respecto 
a la educación, que dicho sea de paso es una maravilla. 

Las ilustraciones también se hacen presentes aquí, creadas con 
las manos de Juan Ignacio Ortiz y estas nos dejan un que 
pensar e interpretar estupendos. A veces sabemos que las 
imágenes nos hablan y nos explican demasiado, pero eso 
también será asunto de su alcance imaginativo como lector y 
hasta donde deje volar su mente. Para ello por momentos 
deberá tener empatía con los personajes y ver que sentirían los 
personajes en determinadas situaciones que les van 
aconteciendo, esa empatía que tanto nos hace falta como 


sociedad y que bien en claro nos deja el autor. Ese autor 
uruguayo, de barrio y con una sed insaciable de creatividad que 
va plasmando su lápiz en las hojas en blanco hasta hacerlas 
hablar y... 

Pero usted como lector ya se dará cuenta de lo que digo y de 
allí se desprenderán diversas interpretaciones, como muy bien 
nos dice allí el autor “Las realidades son tan diversas como los 
ojos que las miran” (pág. 39). 

Historia, filosofía, educación, redes sociales, son estas algunas 
de las tantas temáticas que se plasman de una manera tan 
simple que para comprenderlas solo basta con sentarse a leer 
esta divertida y aventurada obra. 

No intentaré aburrirle más y mucho menos seguir 
adelantándole más información de las páginas siguientes. 

En un mundo que corre tan rápido donde estamos tan 
desesperados por nuestro bienestar individual, tomarse unos 
minutos al día para perderse en otras realidades imaginativas es 
un momento fabuloso. El poder de la lectura es increíble y 
tiene una fuerza aún mayor, como el poder de Bill (personaje 
de la obra). Pero sobre todo creo que nadie lleva la maleta 
vacía en esta vida, hay mucha gente intentando tomar el tren. Y 
allí de nuevo, y allí de nuevo... Otra historia vuelve a 
comenzar... 


Leandro Catiche 


10 


“Dedicado a Gastón Pereira, ávido degustador de literatura, con 
quien hemos sabido disfrutar del grato sabor que deja la magia 
literaria a quienes saben apreciarla” 


El poder de Gastón. O como algunos lo 
llaman: Bill Jack Lawson 


I 
Sucedió en el conticinio', sentado en el borde del balcón de un 
edificio. Ya ha pasado el tiempo y Gastón recuerda su antigua 
vida. 
Tranquilidad impagable. Cualquier persona pagaría millones 
por un segundo de absoluta tranquilidad y paz interior. Libertad 
innegable. Nadie podría negar lo libre que se es cuando meneas 
los pies sobre la altura, nadie te observa, mirando la lejanía con 
sus techos y luces encendidas, pensando. 
La tristeza es irreversible. No hay forma, modo o manera de 
volver atrás. No sé si cambiaría lo que pasó, pues al fin y al 
cabo soy la versión más libre de mí. No tengo familia, no tengo 
amigos, no tengo a nadie ante quien dar explicaciones. 
Me dieron por desaparecido y así me alejé de la vida que 
llevaba, de los amigos que tenía, de la familia en que nací y me 
crié hasta los catorce años. 
Todo comenzó de esta forma, en la más pura tranquilidad, paz 
y armonía: pescando, como todos los domingos, con mi padre y 
mi hermano Matías dos años más pequeño que yo. El lago 
estaba espléndido. El pasto crecía verde y con fuerza debido a 





1 Conticinio: hora de la noche en que todo está en silencio. 


11 


las lluvias que habían arreciado tres días antes. El sol tibio 
evaporaba el agua pegada en redondeadas gotas a los pastos. 
Los pastos se curvaban dejando deslizar sobre ellos a las gotas, 
destellantes, llenando de brillos multicolores todo a su 
alrededor. Y fue así, viendo el mundo a través de una gota en el 
momento justo en que reventaba que moví algo por primera 
vez. 

Mis pupilas' se dilataron, se ampliaron, y vi todo más claro. 
Con un ojo observando a través de la gota que estallaba vi la 
lata con las lombrices que habíamos llevado para pescar. Y con 
el otro ojo miré a papá más allá, buscando a tientas con la 
mano la misma lata con lombrices, que estaba lejos de él, para 
encarnar el anzuelo. No sé como hice para mirar dos cosas a la 
vez y con tanta atención. Pero vi claramente ambas cosas (la 
lata repleta de lombrices retorciéndose dentro y a papá 
tanteando” sin mirar buscando la lata que estaba lejos de él). 
Fue en ese instante que se dio un movimiento que me asustó. 
Lo que sentí fue como viajar a mil kilómetros por hora. Mi 
mirada partió desde mis ojos hacia la lata y rebotó hacia la 
mano de papá. 

Sentí que había despertado de un sueño muy agitado pero en 
realidad habían pasado segundos. Enfoqué la mirada porque 
me sentía mareado y vi a papá metiendo la mano en la lata y 
tomando una lombriz para encarnarla en el anzuelo y tirarlo al 
agua para pescar. No entendía, la lata estaba lejos de su mano, 
yo la vi. Y un segundo después la lata estaba a su lado. 

Mi hermano de trece años que estaba a mi lado me estaba 
mirando con cara de asombro. 

-¿Viste eso? -me dijo abriendo los ojos y señalando la lata. 





1 Pupila: orificio negro que se sitúa en la parte central del ojo y a través 
de la cual ingresa la luz. 
2 Tantear: titubear, andar a tientas. 


12 


Qué lindo es cuando pasa algo extraño y no lo ves solo tú. 
Tener un testigo es algo invaluable, no tiene precio. Porque no 
te pueden acusar de mentiroso tan fácilmente. 

-Sí- le dije -Esa lata estaba más lejos. 

Le dijimos a papá que la lata estaba más lejos, que cómo era 
posible, que si sería magia, que no podía ser, que yo la vi, que 
yo también, que la vimos los dos, que no es mentira, que , que, 
que. 

Papá sonrió, se tocó la sien entrecerrando los ojos y miró la 
lata. 

Fue él, nuestro padre siempre había sido un mago, un 
verdadero mago y nunca nos lo contó, tuvimos que descubrirlo 
nosotros mismos para que confesara. 

Luego tomó la lata con una mano, la observó y la aventó lejos 
y comenzó a reír. Se estaba burlando de nosotros. 

-Ahí tienen la magia -decía riéndose- ahora junten las 
lombrices y tráiganme la lata de vuelta- 

Riéndonos con Matías lo hicimos, juntamos las lombrices de 
nuevo en el recipiente de lata y nos sentamos junto a papá a 
pescar hasta ver caer el sol tras los tupidos montes. Montes de 
abundantes árboles, muy cerca unos de otros, con sus grandes 
raíces por encima de la tierra, generando una profunda y oscura 
sombra... Y con sus leyendas. 

Cuando la luz solar desapareció encendimos las linternas, unas 
linternas buenísimas con luces led, hechas en China. Juntamos 
las cosas en una mochila reciclada que la hizo la abuela Teresa 
con pantalones jeans gastados y viejos. Atamos las cañas a la 
bicicleta de papá y volvimos pedaleando para casa. 

Esa fue la primera vez, a partir de ahí maduré. 


13 


TI 
José, el típico matón, a todos molestaba en el liceo, a todos 
golpeaba, a todos robaba y nadie hacía nada. 
Yo salía del liceo, era mi segundo año, Matías estaba en sexto 
de escuela. 
Pasé en mi bicicleta por la escuela a buscarlo y lo vi a media 
cuadra huyendo de José que lo perseguía en bici. Pedalee con 
fuerza para alcanzarlos, casi lo hacía cuando se aproximaba 
una esquina. Mis sentidos se aguzaron, dejé de escuchar 
sonidos, no sentí el viento en mi cara, percibí el fuerte olor a 
nafta quemada por los motores... Y la visión. Las cosas se 
abultaban, acercándose y alejándose. Vi a José en cámara lenta 
dirigiéndose a mi hermano, vi a mi hermano más adelante 
huyendo en su bicicletita. Vi al camión que se acercaba a la 
esquina muy rápido, vi al conductor fumando y hablando por 
celular y no miraba hacia mi hermano que se acercaba rápido al 
camión. 
Matías estaba casi abajo del camión. Grité de tal manera que 
todos en la calle miraron hacia allí. Las señoras se agarraban la 
cabeza y se tapaban los ojos. La bicicletita de mi hermano se 
frenó como si hubiera chocado contra un muro imaginario pero 
la de José siguió. Y fue a parar abajo del camión. 
La gente comentaba cómo se detuvo la bicicleta de mi 
hermano. Porque fue una frenada súbita, como si hubiese 
chocado contra un muro imaginario y allí mismo cayó. Y la 
bici del matón, sin embargo, tomó mayor velocidad y se la 
tragó el camión. 
La bicicleta despintada de José quedó irreparable, ni el mejor 
bicicletero de la ciudad pudo arreglarla. Pero José tuvo suerte, 
solo se quebró una pierna. 
La gente de la ciudad, sobre todo las viejas, comenzaron a 
hablar de magia negra. 


14 


¿Sería eso? ¿Magia negra? Yo no sabría si definirla como 
magia, como un acto de dios o como ciencia. Pero sé que el 
culpable fui yo. Yo frené a mi hermano. Yo empujé a José, para 
que se asustara, bajo el camión y cuando vi que no le había 
sucedido nada lo tomé por una pierna y la puse al alcance de la 
rueda que la aplastó. 

Tuve que hablar con la policía. Contesté todo lo que me 
preguntaban. Negué ver con detalle la situación ya que venía 
concentrado en la bicicleta intentando alcanzarlos y me asusté 
mucho cuando vi el camión aparecer. 


TI 
El año terminó bien. Mi hermano era una especie de héroe en 
la escuela por lograr escapar del matón José. 
Yo pasé a tercer año de liceo, cumplí quince años y José no se 
me acercaba, me miraba con miedo. Es como si él supiera que 
fui yo. Varias veces comentó que desde debajo del camión me 
vio observándolo fijo y sintió que le agarraban la pierna y se la 
estiraban dejándola a merced de la rueda aplastadora. Claro, 
todos se burlaron de él y me comenzaron a llamar Telekinético 
(porque le había agarrado la pierna con la fuerza de mi mirada 
según él). 
Matías me preguntó muchas veces si yo hice algo ese día. 
Siempre le contesté que no hice nada. Él me juraba que sintió 
como si lo agarraran del asiento y lo frenaran. 
-Vos sabés que mis frenos estaban súper desgastados, que no 
frenaban casi nada -me decía, buscando el por qué su bici se 
frenó y no fue a parar como José a abajo del camión. 
-Matías, basta, ya te dije que yo no hice nada, no tengo súper 


15 


poderes, dejá de mirar tantos dibujitos. 

-Bueno Gastón, ta, capaz que fue suerte. 

Ver la cara de desilusión de Matías me hacía hervir las ganas de 
contarle lo que sucedía (lo que me sucedía) y cuándo había 
empezado (aquel día con la lata de lombrices). Pero sabía que 
era mejor no hacerlo. Si se lo contaba lo exponía. Se le podía 
escapar y si se le escapaba me harían pruebas. Pruebas 
dolorosas seguramente. Hasta quizás me mataran y él se 
sentiría culpable. 

Luego del accidente de José con el camión comencé practicar. 
Miraba fijo las cosas, entrecerraba los ojos, me imaginaba 
agarrándolas como cuando salvé a Matías tomándolo del 
asiento o cuando le alcancé la lata de lombrices a papá. 

Pero no tenía resultados positivos. No podía hacerlo cuando 
quería. 

Ya había bajado el sol, era de noche y estaba exhausto de 
intentarlo. Había estado toda la tarde en los montes detrás del 
lago intentando mover cosas sin tocarlas. No lo logré ni una 
vez y estaba muy frustrado. Iba pateando piedras en el oscuro 
camino a casa cuando un perro de mediano tamaño se me 
abalanzó ladrando fuertemente y sus feroces dientes se 
incrustaron en mi piel. Me mordió la mano. Y en ese instante 
me enfurecí tanto por el susto y el dolor que me dieron ganas 
de matarlo. Entre las sombras de la noche sentí que la cara del 
perro se agrandaba ante mi vista, lo tomé por el cuello y sentí 
sus huesos resquebrajarse. Pero no lo maté con mis manos, fue 
con el poder. Ni siquiera quise hacerlo, solo se dio. El perro 
cayó muerto al instante. Y yo caí exhausto al piso, agotado por 
la cantidad de energía liberada sobre el perro y me desmayé. 


16 


IV 
Intenté abrir los ojos pero la luz me obligó a cerrarlos. De a 
poco volví a intentarlo hasta que lo logré. La habitación tenía 
las ventanas muy altas y se veía solo el cielo turquesa a través 
de ellas. 
-¿Do- dónde estoy? -pregunté desorientado. 
-¡Hijo! ¡Bendita sea! -mi madre lloraba abrazándome y 
besándome. Mi padre me miraba orgulloso con la mano bajo su 
mentón como intentando no llorar. 
-¿Qué pasó mamá? ¿Por qué estoy aquí? 
Sin saber si decirme lo que pasó, miró a papá y resumió los 
hechos en las siguientes palabras: “Descansa, te desmayaste 
por fatiga, es decir por cansancio”. 
-Sí, mamá, estoy cansado -y se me cerraron los ojos y dormí 
unas cuantas horas más. 
Cuando desperté, en las altas ventanas se veía el color arrebol 
del sol en las nubes. Ese anaranjado captó mi atención hasta 
que una enfermera se dio cuenta que desperté y me dio agua, 
comida y luego comenzó el cuestionario de la policía. 
Un policía muy malote me indagó, preguntó, cuestionó e 
interrogó de mil maneras diferentes para hallar contradicciones 
o mentiras en mi discurso. No las había por supuesto pues no 
me acordaba de nada de la noche anterior. 
-Recuerdo haber ido a los montes de detrás del lago señor, me 
gusta jugar allí, trepar árboles y jugar al tiro al blanco con latas 
o botellas. Es tranquilo, no hay nadie que me moleste allí. 
-Ajá -decía el policía pensando nuevas preguntas- y dígame 
señor Muslera, ¿qué sintió cuando el perro se le venía encima? 
-¿Qué perro? -le pregunté completamente sorprendido. 
-El que le mordió esa mano. 
Me miré la mano vendada (seguramente tenía cremita bajo el 
vendaje) y no entendía nada. 


17 


El policía me creyó. 

-El niño dice la verdad -le oí decir hablándole a mis padres- no 
recuerda qué le sucedió, quizás se golpeó la cabeza cuando 
cayó. 

-¿Y el perro? -preguntó mi madre extrañada con la situación. 
-Lo más seguro -dijo el policía- es que su hijo lo haya matado 
en defensa propia hasta sin darse cuenta. Suele suceder que en 
ocasiones extremas, por instinto de supervivencia, a las 
personas les da un golpe de adrenalina y logran cosas 
impensadas. Una madre por ejemplo, al ver que su hijo estaba 
debajo de automóvil luego de un choque, levantó el automóvil 
desde la parte de atrás sin ningún problema. Pero claro, luego 
del gran esfuerzo se desmayan porque quedan agotados. 
Pasaron los días y me volví famoso, me decían el “mata 
perros” sobrenombre que odié pues no fue mi intención dañar 
al animal. 

Pero la cosa se complicó. Luego de unos días recordé lo 
sucedido y entendí cómo funciona el poder. Surge en 
momentos de aprietos o de grandes emociones como el miedo 
O la ira. 

Y comencé a entrenarme. Iba al bosque todas las tardes, nunca 
vi que alguien me seguía. Llevaba latas de refrescos y botellas 
para derribarlas con el poder. Intentaba pensar algo que me 
diera miedo o ira y lo descargaba hacia las botellas. Y 
funcionaba. Al principio no estaba ni cerca de los objetivos que 
quería derribar pero fui mejorando y mucho. Al principio solo 
podía tirar el poder imaginando que era una piedra y con él 
derribaba las latas y botellas. 

Una tarde salí de casa hacia el monte. Vi a José y otros matones 
que se juntaban con él en el lago. No pensé que me seguirían 
pues ni siquiera los miré al pasar. 

Me dediqué a poner las botellas y las latas para comenzar a 


18 


practicar. De repente sentí pasos detrás de mí y el poder se 
activó. Los vi en cámara lenta, eran José y tres más. Se estaban 
abriendo en U detrás de mí para atacarme todos a la vez. Sentí 
que perdía el control, los odié y sentí una gran fuerza. Los vi 
levitando, intentando soltarse las sogas del cuello. Sogas 
transparentes pues no se veían. 

-Basta Gastón -gritó alguien detrás de mí. Intenté ubicarlo con 
la mirada pero era muy veloz, inmensamente veloz. Intenté 
seguirlo con la mirada que estaba en estado de poder, o sea que 
veía mucho mejor, mucho más rápido de lo normal, pero no 
lograba divisarlo. 

Una fuerza inmensa me hizo soltar a José y sus tres secuaces. Y 
me desmayé. 

Cuando desperté estaba en casa. Acostado. Habían policías 
preguntando cosas. Papá muy tranquilo respondía y les decía a 
los policías que cualquier cosa que necesitaran no dudaran en 
llamar o acercarse a casa a preguntar. 

-Mi mujer estuvo trabajando desde el mediodía -les decía papá- 
se fue luego de almorzar con nosotros. Y Gastón se desmayó 
unos quince minutos pasadas las trece horas. 

-¿Y por qué no llamó a emergencias en seguida y lo hizo treinta 
minutos después? 

-Lo intenté pero no me atrevía a dejarlo solo mientras iba a 
hablar por teléfono. Luego de treinta o cuarenta minutos 
Gastón entreabrió los ojos y me sonrió, eso me dio coraje y fue 
cuando llamé al hospital. En ningún momento hoy salió de la 
casa así que la historia de esos chiquillos es falsa, oficial. 

-Bien -decía el policía y tomaba apuntes- pero como le 
expliqué, estos muchachos dicen haber sido atacados por su 
hijo quien los elevó a todos a la vez. 


usted cree esa historia fantástica? ¿O sí oficial? 


19 


-No no, por supuesto que no, yo solo cumplo mi trabajo. 


Pasaron los días y me mejoré. Papá me aseguraba que yo no 
había salido de casa ese día. Pero yo estaba seguro que la 
versión que José y sus aliados contaban era verdad. Pero me 
faltaba un dato importante: alguien los había salvado del Tele 
(mi poder, como le digo secretamente) cuando la furia se había 
apoderado de mí y me había traído a casa. 

Como fuere, algo había aprendido en ese arrebato de furia 
contra los matones. El Tele podía ser usado como proyectil, 
como cuando yo lo utilizaba para derribar las botellas o podía 
ser utilizado para agarrar cosas, como si fuera una mano o una 
soga imaginaria, invisible, como cuando asesiné sin querer al 
perro que me atacó y casi me mata o como cuando los tomé por 
el cuello a estos malandros (abusivos y golpeadores). 

Y comencé a practicar. Imaginaba que las botellas me 
insultaban y las intentaba aplastar. Era una sensación de gran 
poder pero también a veces me daba la sensación de 
impotencia, de no lograr hacer lo que quería pues no atinaba al 
objetivo, no lograba acertar en las botellas. Era como estar 
borracho, querer agarrar un vaso y ver que lo estás por tomar 
pero cundo cierras la mano no tienes nada. 

Iba todas las tardes al monte. Pero comencé a ir por la ruta 
vieja, me metía por los maizales del viejo José María para que 
nadie me viera pues si la policía me veía yendo hacia los 
montes seguido sospecharían de lo sucedido con José y sus tres 
matoncitos. Llevaba las botellas y latas, las colocaba sobre 
árboles, en el suelo, colgadas con sogas, piolas o hilos que 
llevaba y practicaba toda la tarde. Las miraba, intentaba 
memorizar la ubicación exacta donde estaban, luego imaginaba 
que me insultaban con palabras o cosas hirientes, entonces 
desataba el Tele. Sentía la mente como algo físico, tangible, 


20 


tocable, como algo que se pudiera agarrar y guardar en una 
gran bolsa. Y manipulaba mi misma mente, sacando hilos de 
ella que estiraba como si fuera goma de chicle y la utilizaba ya 
sea agarrando, enroscándola en la lata, o utilizándola como 
látigo. 


v 
El día que salvé a Matías del camión e hice que la rueda 
aplastara la pierna de José. Ese fue el día del que me olvidé por 
un tiempo pero que volvió desde el infierno de los recuerdos a 
atormentar mi vida. Y la de mi familia. 

Un video. Una chica del colegio había filmado con su celular el 
momento del accidente. Ella nunca quiso mostrar el video 
porque yo le gustaba. Steffany Mélchor era su nombre. Me 
habló varias veces del accidente riéndose del matón José, pero 
yo siempre le cambiaba de tema. Nunca imaginé que siempre 
supo lo que hice, que siempre supo de mi poder. 

Pero perdió su celular y el video se viralizó. Todos en la ciudad 
lo habían visto. Y la policía lo había visto. 

En el video se veía con exactitud como la bici de mi hermano 
se frenaba de golpe, sin tener frenos, y se veía a José 
forcejeando con su pierna como si se la estuvieran sinchando. 
Y se me veía a mí un poco más lejos mirando fijo y moviendo 
las manos, como sinchando algo (la pierna de José). 

Llegué del liceo, mi padre me vio entrar y se abalanzó a mi. 
-Ya lo sé hijo, tienes el poder. Y tienes que irte, lo saben y 
vendrán por ti muy pronto, muy pronto. 

Atónito ante la declaración que me hacía mi padre no sabía que 
hacer. Y comprendí todo. Miré a mi alrededor y habían cosas 
levitando en la habitación como si estuviera la casa llena de 
agua y las cosas flotaran libremente. 


21 


-Debes irte hijo, las cosas se pondrán feas por aquí, no han 
llegado pero lo harán. Han contactado al F.B.I., a la C.LA. y 
otras instituciones que tratan lo paranormal. Cuando lleguen te 
desaparecerán y dirán que huiste, ya conozco la historia, lo 
hicieron con tu abuelo, mi padre. 


Cosas flotaban en la habitación y se metían dentro de una gran 
mochila. 

-Póntela y sígueme -me dijo mi padre abriendo la puerta del 
fondo para salir de la casa. 

Salimos por el fondo, y fuimos, atravesando campos, a la casa 
del tío Jorge. Este me esperaba con la vieja camioneta 
encendida. 

-Gastón. ¿Cómo estás? -me dio un abrazo, tiró mi mochila 
dentro de la camioneta y me pidió que suba. 

-Adiós, hijo. Estoy orgulloso de ti. Vive, vive y disfruta. No te 
preocupes por nosotros, no sientas pena por el pasado. Las 
cosas se dan así por el miedo del gobierno, de los gobiernos a 
personas como tú, como yo, como tu tío -me besó la frente y 
me abrazó con un fuerte apretón y llorando se fue. 

Pero antes de irse se dio vuelta y llorando aún me dedicó su 
última sonrisa. 


VI 
-¿Qué voy a hacer, tío? ¿Qué vamos a hacer? 
-Te vas del país Gastón, es la única manera. Lo saben de ti, 
pero no de mí y tu padre, nosotros nos las arreglaremos. Espero 
que no nos agarren -el tío miraba frecuentemente hacia los 
costados y hacia el espejo buscando ver si alguien nos seguía. 
-¿A dónde voy a ir tío? No tengo familiares fuera del país, no 


22 


puedo usar mi documentación porque por lo que dijo papá seré 
buscado internacionalmente -el tío sonrió macabramente y me 
dijo, ya no te llamas Gastón, sobrino. Ahora te llamas Bill Jack 
Lawson. Y buscando en la guantera de la camioneta, sacó mi 
nueva documentación. 

-Pe pe, pero cómo tío. ¿Es falsa? 

-Digamos que no naciste siendo Bill Jack Lawson, peeero, 
ahora lo eres. Te vas a la casa de unos amigos, muy buenos 
amigos, excelentes personas, nunca tuvieron hijos, aprovéchate 
de eso. Es en Estados Unidos. 

-Pero me busca el FBI, la CIA. Son de Estados Unidos. 
-Exactamente, sobrino, nunca se imaginarán que irás a vivir 
entre ellos. La historia para contarles a mis amigos será la 
siguiente: Naciste en EEUU, a los cinco años te viniste con tu 
madre (tu padre nunca te reconoció) y los apellidos te los 
pusieron legalmente la familia que te adoptó porque tu madre 
te dio en adopción y... etc... etc... etc... 


VII 

Hoy tengo cuarenta años y estoy radicado en Estados Unidos, 
me llamo Bill Jack Lawson y soy empresario. Los amigos de 
mi tío han sido fantásticos conmigo, incluso sabían de mi 
poder. Me heredaron su pequeña fortuna y sus negocios. 

Sucedió cuando tenía veintitrés años, casi veinticuatro. 
Extrañaba tanto a mi familia, hacía ocho años que no los veía 
ni sabía nada de ellos. Pero sentí una inmensa amargura 
imaginando que habían muerto o que algo malo les había 
pasado. Y así se dio, en el conticinio (hora de la noche en que 
todo está en silencio), sentado en el borde del balcón de un 
edificio. Mirando el lejano y duro suelo desde lo alto deseé 
morir, harto de las desgracias que me habían sucedido: me 


23 


exiliaron de mi patria, me alejaron de mi querido Uruguay y 
me separaron para siempre de mi familia y amigos. 
Me paré sobre el balcón, y mirando las lejanas casas con sus 
techos y luces encendidas decidí morir, estaba harto de esta 
vida. Miré allá abajo el lejano y duro piso. Y salté. 


VII 
Fue la emoción más fuerte que jamás había sentido, libertad 
absoluta, dejaba ir mi vida, me tiraba hacia la puerta a través de 
la cual nunca volvería, a través de la cual lo que me esperaría 
sería algo inimaginable: miles de aventuras. 
Estaba por reventarme contra el suelo cuando el poder se 
desató ante tal magnitud de sentimientos y no me permitió 
destrozarme contra el suelo. Caí como una hoja, lentamente y 
quedé tendido en el piso de la vereda. Pero el uso del Tele 
liberó tanta energía que agotó de tal manera a mi cuerpo que 
morí de un infarto. 
El hospital de la zona estaba muy cerca y llegaron los 
paramédicos inmediatamente y aplicaron choques eléctricos 
sobre mi pecho. Un choque. Nada. Otro choque. Nada. Y al 
tercer choque. Mi corazón se sacudió frenético y me volvió a la 
vida. 
El resultado fue el buscado. Planeaba terminar con la vida que 
llevaba. Y lo hice. 
Inicié una nueva vida. Disfrutaba del aire, de las mariposas, de 
ver madres jugando con sus parejas e hijos, disfrutaba del 
amor. Cuando supe que pude perder la vida, me estremecí, 
sentí mucho miedo. Pero tuve la segunda oportunidad que 
muchos no han tenido, la suerte de experimentar y salir ileso. 
Y quién lo diría, estoy disfrutando de una nueva vida, con mi 
poder, con mis pequeños negocios y con el amor de mi vida: 


24 


Steffany Mélchor. 


23 





Dios ha muerto. 
Nuevos dioses han ocupado su lugar. 
Los nuevos dioses deben morir. 


Los ojos completamente fijos. Las personas caminan con la 
vista en el aparato. Cruzás y no te miran. Si les hablás no te 
miran. Y te responden casi autómatas. Para mirarte, no lo hacen 
de frente, lo hacen a través del aparato. Te buscan en Facebook, 
Twitter, Instagram u otra sociedad electrónica basada en 
palabras e imágenes (como en la que vivís vos). Pero la 
sociedad en que vivís vos captás el mundo, la realidad, a través 
de los sentidos que la naturaleza te dio. Esa naturaleza todo 
poderosa e impredecible que muchos llaman Dios, Alá, Jehová, 
Droga... Ah, no, la droga es otro dios hoy en día para algunos 
pero no explica la creación del universo por ejemplo. A no ser 
que quien lo haya creado estuviera drogado. Eso explicaría 
muchas cosas, como el arcoíris. Ah, no, el arcoíris es explicado 
por la física. Y volvemos a lo mismo: la naturaleza. La 
naturaleza es Dios. 

La naturaleza nos dio sentidos, cinco generalmente. Con estos 
sentidos nos movemos en un mundo de imágenes, sonidos, 
texturas, olores y gustos. Y alguna que otra intuición. 

¿Quieres saber qué tan intuitivo eres? Entra en el siguiente link 
y prueba el test intuitivo (creado por algún pelotudo que no 
tiene nada mejor que hacer que crear una aplicación 
atrapaboludos). 


Sí, puedo pensar un montón de cosas en un corto lapso de 
tiempo. Sobre todo si nadie me presta atención. 

Camino entre la gente y es como caminar entre hologramas, no 
los atravieso pero me dan la misma importancia. Técnicamente 


2d 


no existo para ellos. Bueno, técnicamente nada existe para 
ellos. Ni sus familias, ni sus parejas, ni sus hijos. Aunque ahora 
que lo pienso, ¿cómo habrán hecho para reproducirse? Ah, ya 
sé, mirando algún video excitante mientras lo hacían al estilo 
Tantra, quietos como dos estatuas haciendo el amor. 

Ya nadie se habla. Es este el siguiente paso en la evolución del 
ser humano: el silencio cara a cara y el ruido insoportable y 
ensordecedor en las redes. Ruido insoportable pero adictivo. 
¿Contradictorio? Sí, como todo lo humano, dialéctica pura y 
bella. No sé si tan bella. ¿Lo ven? Hasta yo me contradigo. 


El centro de la ciudad es un río de zombies. No zombies 
muertos y de piel gris. Un río de personas, algunas lindas, muy 
lindas, otras feas, muy feas y otras, otras, otras. Diversidad de 
personas, como siempre hubo. Gays, heterosexuales, 
sadomasoquistas, zoofílicos, asexuados, curas, pedófilos, 
violadores, policías, ladrones, políticos, inocentes. Ah, no, eso 
último ya no existe. Es una de las especies que se extinguió por 
el calentamiento global. Una vez conocí una Homo Sapiens 
Inocentis, muy buena: si te podía dar la vida te la daba. La 
última vez que la volví a ver sufría por amor. Pobre. 

Todos estos asquerosos humanos, con sus perversiones ocultas 
bajo la máscara de piel, ya no son tan pervertidos como solían 
serlo. Porque ya nadie se mira, nadie se toca, nadie se... oye. 
Todos pasan a mi lado como si la nano marea digital los 
ondulara hacia donde deben ir. Pasan con el cuello versión 
tortícolis mirando hacia el aparato y enchufados con 
auriculares. Esta es la última fase de la evolución: una especie 
con joroba de hiena y orificios en las orejas cada vez más 
grandes para que los auriculares no se salgan. La visión no 
alcanza más de los cincuenta metros. Se ha especializado la 
visión a corta distancia (por el aparato). 


28 


La horda masiva de caminantes zombies pasa inamovible a mi 
lado. No me chocan, solo pasan. Supongo que es la evolución: 
deben tener ya un sistema de láser que les permite evitar 
obstáculos. 


Intenté alguna vez llamar la atención a uno de estos transeúntes 
que no sé qué sentido le encuentran a la vida y el miedo que me 
causó la mirada atrofiada y violenta del sujeto me hizo desistir 
de volver a intentarlo. Ni un segundo. Ni un segundo pueden 
estar con los ojos posados fuera del aparato sin que su humor 
cambie. La mirada del sujeto cuando posó sus ojos erráticos en 
los míos fue la representación del Ello pidiendo paz. Son almas 
en pena, quieren dejar de ser así, pero no pueden. El aparato es 
el Yo, es lo que los hace sentirse racionales. El mundo que los 
circunda es para ellos la selva de los instintos, no pueden estar 
en esta más de unos segundos porque el asesino serial se 
desata. 

¿Cuál es la naturaleza del ser humano en este punto de la 
evolución? Digo, la naturaleza del ser humano es cambiante, él 
la crea y la transforma según sus actividades. 

Pues, ya no me parece estar viviendo en el planeta Tierra que 
conocí en el lejano tiempo anterior al año 2000. 

Quizá te parezca loco que hable de un tiempo tan cercano en el 
reloj, en el calendario gregoriano, de manera tan lejana pero los 
cambios son irreversibles aparentemente. 


Necesito hablar con alguien. Me estoy volviendo loco. Quizá 
tengan razón, necesito racionalidad, necesito unirme al mundo 
digital. Pero no, no es esa la solución para mí. Necesito algo 
real, no una conversación por chat o por audio con alguien que 
no sé ni si existe. 

Pero... Por más que hablara con alguien frente a frente, como 


29 


hacían mis abuelos, con los pantalones remangados y 
descalzos, sintiendo el pasto verde y fresco en las plantas de los 
pies no sabría si es real, porque los sentidos también nos 
engañan. “Plantas de los pies”: frase de la época en que 
estábamos más cerca de la naturaleza. Ahora se le dice la suela 
de los pies. 

Es ilegal andar descalzo. También es ilegal andar de chinelas 
(ojotas) porque el viento rozando la piel de los pies puede 
revivir cuestiones pasadas asociadas a la emoción, a la aventura 
desenfrenada sexual de nuestros antepasados que tenían hasta 
diez o doce hijos por pareja. 

La evolución es todo: el sistema de natalidad (nacimientos) 
está controlado, entrás en el siguiente link, ponés tu correo 
electrónico y aparece tu ficha (nombre, apellido, los diferentes 
trabajos que tendrás a lo largo de tu vida, la pareja que te toca 
según el estatus social que te es asignado, el tipo de aparato 
que te toca según el estatus social que te es asignado, la comida 
que te toca según el estat...). 

Y así pasan a mi lado, todos con lentes, porque la evolución ha 
llevado a eso, a que todos deban usar lentes por la cercanía 
constante del aparato a los ojos. 


Y la evolución ha creado un nuevo Dios. Eso es lo interesante. 
Sí, un Dios como el de antes, con mil nombres. 

Cada grupo social sigue y cree en un Dios distinto. El sujeto 
con el que intenté entablar conversación y me miró rabioso, 
creía en el Dios Apple. Otros en el Dios Samsung. Huawel. 
Alcatel. Toshiba. Bah, miles, no los voy a nombrar a todos, 
¿qué sentido tendría? 

Ese nuevo Dios no tiene cara, tiene estatus. Tiene el estatus 
superior. 

El estatus superior consiste en: que nadie sepa dónde está, es 


30 


decir que está en todos lados y todo lo ve (porque la letra chica 
del contrato así lo estipula), que genera miedo con solo 
nombrarlo, que explica la forma de vida y sin él todo sería caos 
y espantos porque empezaríamos a vivir en el infierno (una 
vida sin aparatos). 

La ropa ha evolucionado: nos tapa todo el cuerpo aunque la 
temperatura sea elevada (por el calentamiento global), la ropa 
interior es cada vez más gruesa. Médicamente comprobado que 
la ropa interior gruesa protege las partes íntimas del cáncer 
solar. 

“Médicamente comprobado”. Es como decir “científicamente 
comprobado”. Es una frase hecha de humo. Es una mentira. La 
ciencia y los científicos son una forma de ver la realidad, no 
dicen la verdad solo por ser médicos. Dicen la verdad del Dios 
de moda. 


Pero ¿sabés quién soy? Te muestro lo que veo en el momento 
justo. Para que reacciones. NO pierdas los vínculos con las 
personas, hermosas creaciones naturales, flores que nacen, se 
desarrollan y mueren. No te dejes dominar por tres chinos y 
dos japoneses que corren abrazados a los opresores Unidos de 
América que solo piensan en ellos. Bah, son un puñadito que 
piensan en ellos mismos, porque incluso la población de Los 
Opresores Unidos de América, la población de China, la 
población de Japón son unos inocentes bajo la suela de estos 
antihumanos. Perdón, las poblaciones no son inocentes (el 
Homo Sapiens Inocentis se extinguió hace mucho), las 
poblaciones son inconscientes. Y reciben la dosis diaria de 
inconsciencia crónica (una enfermedad muy común) a través de 
los aparatos. 

Pero has lo que quieras. Yo me voy, caminando desnudo, con la 
mirada oculta bajo este sombrero negro de ala ancha y gritando 


31 


mi nombre: Neo Nietszche. 
Mataré a estos nuevos Dioses, porque aún no han muerto. Son 
ellos o nosotros. 


32 


Ensayo fantástico sobre la empatía 


La empatía, según el Diccionario de la Real Academia 
Española, es la “capacidad de identificarse con alguien y 
compartir sus sentimientos”. 

Si lográramos llegar a un 100% de empatía, técnicamente nos 
transformaríamos en El Otro (sentiríamos totalmente lo que 
siente). 

Y creo que la empatía, en un mundo tan cruel, desigual y triste, 
genera en quien se pone en el lugar de otros una profunda 


tristeza. Es decir que la empatía nos aleja de la felicidad. 


Cada día que pasa sabemos menos. No puede ser que una 
persona grande, no de tamaño sino de edad, sepa más de la vida 
cada día que pasa, cada día que vive, cada día que quema en la 
hoguera del tiempo. Porque si así fuera, las personas serían 
cada día más sabias, más felices. 

¿Y es así? Pues no, no es así. 

Las personas se entristecen con el pasar de los años. Los años 
se llevan seres queridos, amores, amistades. En fin, los años: 


matan. 


33 


Todo el mundo dice “no hay felicidad como la que te da la 
infancia”. ¿Qué puede significar eso entonces si no que la 
mayor felicidad radica en nuestros primeros años? 

Cuando digo primeros años no estoy hablando de los dos 
primeros años luego de nacer. Estoy hablando de una serie de 
años en la cual usted identifica su mayor, más inocente y 
desinteresada felicidad pura. 

Es cierto que pasan muchas cosas a cada momento. 

Tantas veces, sentado en mi casa, he mirado la pantalla como 
una planta inerte y allí veo el sin fin de tiroteos (tra tatatata), 
sangre volando que deja charcos de lágrimas donde madres 
gritan por sus hijos, y otros eventos siempre negativos en el 
informativo televisivo. 

Televisión: es la teletransportación de nuestra mente hacia cada 
una de las tomas y ángulos que absorbe la cámara que cuesta 
miles de dólares, donde entrevistan a una madre que ha perdido 
a su hijo por la droga, a un anciano que suplica un techo porque 
no tiene donde vivir, a un almacenero que llora y se enoja 
porque es la cuarta vez que lo roban (en el día). 

Si intento recordar todas las veces que he mirado como un 
tonto inerte el informativo televisivo me doy cuenta que eso es 


lo que ha provocado que cada día yo sepa menos lo que es ser 


34 


feliz o cómo llegar a la felicidad. 

He llegado al punto más álgido, más frío, al que un ser humano 
consciente y crítico puede acceder. He llegado sin querer, por 
supuesto, a sabotear las cosas que me hacían sentir felicidad 
(satisfacer mi hambre me hacía feliz, pero desde que siento 
empatía por los hambrientos ya no disfruto el comer). 

Pero sé a quien culpar de esta infelicidad. Sé de quién es la 
culpa. Y por eso, desde mi apatía, desgano, infelicidad, ruin 
existencia, o simplemente pasar de los años (y con ello el ganar 
de experiencias), escribo este manuscrito en el que sangro las 
respuestas a la infelicidad humana: la culpa de que con el pasar 
del tiempo sepamos menos y sintamos menos es de... 

Porque encima eso, con el pasar del tiempo sentimos cada vez 
menos (ya no sentimos el momento a momento, no vivimos el 
Carpe diem, no sabemos cómo hacerlo). Entonces cada día que 
pasa sabemos menos y sentimos menos. Por favor, “Dios”, 


¡¿Cómo no va a decidir Verónica morir a los 24 años?! 


Cada cosa que vivimos con otros hace que sintamos lo que 
sienten los otros. Si tu pareja está enamorada de ti y tú la 
traicionas... 


Otra cosa que cambia con el pasar de los años es la concepción 


35 


de “traición en la pareja”. Cuando se es joven el sexo es el 
único sinónimo de traición (solo es traición si se acostó con 
otra persona) pero cuando se crece, no de tamaño sino de edad 
y experiencias, pues... Pues sinceramente no lo sé, porque 
tengo veinticuatro años pero quizás tú si lo sepas. 

Cada cosa que vivimos con otros, hace que sintamos lo que 
sienten los otros. Si tu pareja está enamorada de ti y tú la 
traicionas, ella sentirá el dolor que le causaste. Y también tú 
sentirás el dolor que le causaste porque lo verás reflejado en 
sus lacrimosos ojos. 

Y entonces habrás aprendido que la felicidad de tu pareja 
depende de ti, de lo que hagas, de lo que digas, de lo que 
pienses. Y entonces con el pasar del tiempo te habrás dado 
cuenta que ya eso no lo puedes volver a hacer, no la puedes 
engañar, porque si lo haces tu pareja se pondrá triste, ergo, por 
empatía, tú te pondrás triste. Es decir, que ya tu libertad inicial 
se acotó. No porque tu pareja te mande a no herirle, a no 
engañarle, sino que la simple empatía te obligará a ello. La 
empatía hará que no quieras poner triste a otros porque sentirás 
su tristeza. Y no quieres estar triste. (Quizás Kant cuando 
formuló su Imperativo Categórico pensó todo esto que estoy 


pensando). 


36 


Y es esa maldita, la del difícil reflejo, la que es difícil de 
ejercer (la empatía), la que hace que cada día sepamos menos 


cómo ser felices. 


Es tanta la empatía que he llegado a generar y a sentir que lo 
curioso que me ha ocurrido hace unos meses es de no creer: 
Risas, risas y más risas. Risas era lo que giraba entre nosotros y 
nos atontaba el reírnos tanto. 

Qué buenos amigos, me veo abrazándolos y caminando bajo el 
sol. 

Entre risas estábamos sentados en una plaza de ese Montevideo 
del que tantos hablan y pocos viven. Sentados en un banco de 
esa plaza, risueños, recordando o soñando, estábamos yo y mis 
amigos escuchando el rasqueteo lejano y musical de la guitarra 
de unos monjes que tirados en el pasto cantaban canciones no 
religiosas. El rasqueteo de la guitarra no es lejano en el lugar 
(en el espacio) sino lejano en el tiempo, porque esto pasó hace 
meses. En cuanto a espacio, los monjes y su música estaban a 
dos o tres sillones de tres cuerpos de distancia de nosotros (los 
risueños de la plaza soleada). 

Y de repente fue como si una nube gris, oscura y lluviosa, se 


acercara a intentar taparnos el sol. Ella, la mujer nubosa se 


Ex 


acercó sin escrúpulos a nosotros. Cuando digo “sin escrúpulos” 
lo hago para ponerme en tu lugar porque sé de tus prejuicios al 
tener el primer contacto con alguien ajeno a tu círculo. 

La mujer se acercó sin escrúpulos a nosotros pero con un 
lenguaje muy cortés, educado, amable y ambicioso quizás. 
Ambicioso desde el punto de vista del porqué se comunicó con 
nosotros. 

Ella nos lo explicó todo. Que una mujer, flaca raquítica, como 
era ella... 

Lo de flaca no se debía al hecho de vivir en la calle y no tener 
para comer. Lo de flaca se debía seguramente al consumo de 
pasta base. 

Ella nos lo explicó todo, que una mujer, una dama (así se 
autodenominó al presentarse), no debía andar con los cabellos 
canosos. Y en ese instante sacó una pistola del bolsillo de la 


campera. 


Sé, por lo perjuicioso que es usted, que la pistola es para matar 
o robar. Pues no, la pistola primero que nada es una 
herramienta que el ser humano ideó para defenderse o para 
lograr un fin que no creo que fuera matar religiosos judíos 


como hizo el fascista Hitler o para matar indígenas como hizo 


38 


el genocida Rivera. 


La mujer, en ese instante, sacó una pistola de tinta del bolsillo, 
es decir, un pomo de tinta para el cabello y nos contó que en el 
hospital público... 

Porque en Uruguay la salud es pública, lo cual no es poca cosa. 
¿O acaso crees que en todo el mundo es así? Qué iluso eres si 
así lo crees. 

Nos contó que en el hospital público le permiten hacerse la 
tinta y bañarse. 

Nosotros, encandilados por el sol, viéndola apenas como una 
débil sombra, risueños, riéndonos por dentro, la mirábamos a 
contra luz y asentíamos con la cabeza ante aquella historia tan 
interesante. Por fin, es decir, al fin, aquella mujer que ahora 
conoces, la que pasa hambre, que vive en la calle (no solo en 
verano, también en el invierno), que se tiñe y baña en el 
hospital público, nos hizo entender mediante palabras tristes el 
fin que pretendía al haber comenzado aquella conversación con 
nosotros a unos metros de los monjes que felizmente tocaban la 
guitarra y cantaban. La mujer nos pidió dinero, unas monedas, 
algún billete, quizás un cheque, lo que fuera. Porque tenía 


hambre. El risueño de mi amigo solo atinó a darle lo poco que 


39 


tenía en la mano. 


En Uruguay se puede cultivar marihuana, Cannabis, hierba, 
porro, faso, verde, yuyo, droga, falopa. Los sinónimos son 
simplemente para enseñar que estas palabras significan lo 
mismo. No creo necesaria esta aclaración tomando en cuenta 
justamente a quien lee esto: porque sé que usted ha fumado. 

No, no, no. No lo niegue. Yo ya lo sé. He vivido muchos años y 
aunque cada año sé menos, eso lo sé. Qué vergilenza si lo 


supieran tus padres. 


Luego de que la mujer (señora, un poco canosa, flaca, 
pedigijeña, hambrienta, indigente) nos pidiera dinero, mi amigo 
estiró la mano para convidarla con lo poco que le quedaba en la 
mano: marihuana. 

Ahí fue entonces cuando mi mente hizo click y me di cuenta 
que las realidades son tan diversas como los ojos que las miran. 
Dije realidades, no realidad, porque creo que no hay una 
realidad sino una pluralidad de representaciones del mundo en 
las cuales quienes perciben los fenómenos lo hacen desde las 
experiencias que han vivido. Es decir que las personas que 


aprecian a las realidades como más felices y agradables son los 


40 


niños. Bueno, y los locos. Bueno, y los poetas. Sobre todo los 
niños y los poetas porque a los pobres locos los encierran, los 
empastillan, los violan. Lamentable pero cierto. 

Cuando mi amigo estiró la mano para convidarla con 
marihuana ella se ofendió. Y así no más se lo reprochó en la 
cara: “M'hijo, ¿usted ve lo que hace? ¿No escuchó que le dije 
que tengo hambre? ¡Y usted me quiere convidar con 
marihuana, que abre el apetito!” 

La mujer, con toda su historia, ofuscada, se dio vuelta y se fue 
caminando, perdiéndose entre los transeúntes, alejándose de 


aquel lugar tan cálido, tan lleno de risas y de sol. 


Y es entonces cuando pasó lo curioso. Me quedé pensando en 
la falta de respeto que implicaba ofrecerle marihuana a alguien 
que no tenía casa, que no tenía alimento. Defraudado de 
nuestra manera de actuar, casi con ira hacia mí mismo, apreté 
la mano dentro del bolsillo de mi campera buscando algo de 
dinero... Y sentí el pomo de tinta. Lo saqué del bolsillo y me 
quedé allí, solo mirándolo sin poder comprender lo que pasaba. 
Instantáneamente a mi alrededor el mundo comenzó a dar 


vueltas y vueltas muy velozmente. El mareo me sacudió y caí 


41 


de súbito al suelo. 

Tirado de cara al sol y sus recuerdos, en avalancha de imágenes 
como fotografías, caían sobre mi cara. La avalancha 
memoriosa recorrió toda su vida, desde que su Yo psicológico 
había nacido hasta el presente actual (tumbada en el piso de la 
plaza siendo su cara aplastada por recuerdos en fluido torrente). 
La niñez: difícil, hambre, mugre, madre prostituta, padre 
alcohólico ahogado en su vómito, serie de padrastros violentos 
y pedófilos. Adolescencia: malas amistades, drogas, robos. 
Adultez temprana: cárcel de mujeres, violación por parte de las 
compañeras de celda en el baño, día de la libertad, volver a las 
calles, prostitución, embarazo, aborto ilegal (la ley de aborto 
legal todavía no estaba vigente), dolor abdominal fuerte, 
sangre, feto en el inodoro de algún bar, hospital, pulso que 
baja, que baja, que baja, la luz, luz intensa, blanca, más y más 


fuerte... 


La guitarra de los monjes no paraba de sonar, mis amigos 
seguían riendo como si la mujer nunca hubiera estado allí 
contándonos todo aquello. Miré hacia los transeúntes, hacia 
donde la mujer había partido. Recorrí el horizonte con la 


mirada y no la vi. Un montón de gente corría y formaban una 


42 


ronda en torno a algo, como si alguien hubiera sufrido un 
accidente y todos quisieran ver o filmar o en última instancia 
ayudar si fuere necesario. 

El instinto, fuerza mayor, me elevó del banco y salí corriendo 
hacia la ronda de personas, aparté la gente con los brazos 
abruptamente para llegar al centro y ver qué pasaba. 

La mujer, un poco canosa, estaba tirada en el piso y el pomo de 
tinta salía apenas del bolsillo de su campera. El mundo giró tan 
rápido, el suelo me quedó de techo. La gente sobre mí rozaba 
con sus cabezas mi cabeza y miraba al cuerpo de la indigente 
pegada al techo, o sea, al piso de ellos. El mundo giró otra vez 
y quedó normal: el piso era piso y el techo era techo. Pero yo... 
Yo no quedé normal. Algo había cambiado desde el giro. El 
cuerpo femenino seguía tirado, con ese pomo que ya no iba a 
teñir sus cabellos, y yo lo sentía tan mío que... 

Que yo estaba muerto. La empatía me llevó a sentir el 
sufrimiento de la mujer, a revivir su desdichada vida y a morir 


en lugar de ella. 


“¿Qué pasó?” preguntaron “mis” (nuevos) amigos viéndome 
salir de la irregular ronda que cercaba mi difunto, canoso, 


reseco y frío cuerpo. Los abracé y yéndonos a contra luz les 


43 


dije “ahora sí convídenme con marihuana que aunque tengo 
hambre... ya no tengo canas”. 

-¿Qué? 

-Nada nada, vámonos a 18 de julio a recorrer el centro que 


tengo ganas de gastar toda esta plata que tengo en el bolsillo. 
Obviamente, el bolsillo lleno de plata era mucho mejor que una 
panza llena de hambre y un bolsillo relleno, apenas, con un 


pomo de tinta. 


“Viejos, cansados, sabiendo cada día menos de la vida (...)” (El 
pozo, Onetti. P. 16) 


44 


¿Qué es educar? 


Muchas personas asocian la educación a una forma de 
acercarse a la libertad. Al que se educa se le enseña cosas que 
antes no sabía y estas le permiten tener acceso a una gama más 
amplia de posibilidades de elección. 

Pero la educación puede ser, en malas manos, asociada también 
a una forma efectiva de esclavizar a los que son educados. 

Los educandos' adquieren nuevas formas de percibir la realidad 
que los circunda y nuevas formas de relacionarse y analizar a 
las personas que los rodean. La educación moldea 
concepciones de lo que es el amor, de la forma correcta de 
amar y del tipo de sujeto al que se debe amar. 

Muchos dicen que la política es omnipresente?, que es 
transversal a la vida del ser humano. Y es cierto, estoy 
totalmente de acuerdo que hacer política no es solo presentarse 
cada cinco años a hacer cola hasta que llegue tu turno: el turno 
de abrir un sobre impersonal amarillento y meter dentro una 
lista con unos colores y unos símbolos de los cuales casi nadie 


conoce la historia (¿Cuál es la historia del Frente Amplio? 





1 Educando: sujeto que recibe educación. 
2  Onmnipresente: que está presente en todo. 


45 


¿Cuál es la historia del Partido Colorado? ¿Cuál es la historia 
del Partido Nacional? ¿Cuál es la historia de los otros partidos 
políticos?). Igual debemos darnos cuenta de que esa 
oportunidad de elegir a los que representarán a la mayoría del 
país es una oportunidad que debemos celebrar y ganar de forma 
responsable. ¿Qué sentido tiene votar si vas a votar en blanco? 
Votando en blanco tu voto se suma a la lista que tenga más 
votos. Quizás justamente a esa lista es que no querías votar. Por 
lo menos hacé que tu voto se anule (meté una lista rota, o meté 
más de una lista o una rodaja de mortadela igual) y si el 
porcentaje de votos anulados es muy alto entonces significa 
que nosotros, la población, no estamos confiando en ninguno 


de los que se postulan. 


Sí, la política es transversal a cada faceta de nuestra vida. La 
política no es solo votar, no es solo decir apoyo la ideología de 
tal partido una vez por quinquenio. 

Cuando ese hombre golpeó a la que era su pareja hasta matarla 
por haberle sido infiel claramente él tenía una visión política, 
un modo de actuar avalado por un arsenal de valores y 
costumbres que lo llevaron a pensar que golpearla no estaba 


mal. Digo “arsenal” porque las costumbres si no son pensadas 


46 


y cuestionadas pueden ser un arma como ha sucedido con los 
femicidios. Y habrá quien diga “él la mató porque ella le fue 
infiel”. Y es entonces cuando me pregunto ¿qué es ser infiel? 
¿Estar con otra persona es ser infiel? ¿Él no está siendo infiel a 
su “amor” por ella al golpearla hasta matarla? 

Pues más allá de la opinión que el lector pueda tener hay que 
asegurar que la concepción de la pareja, la concepción de lo 
que es infidelidad, la concepción de los diferentes tipos de 
parejas que puede haber (hetero, bi, homo, swinger, 


monogámica, poligámica, etc.) son un producto social. 


Entre todos vamos eligiendo lo correcto y lo que no lo es. 
Elegimos censurar formas de ser, de pensar y de actuar a través 
del uso de chistes que enmascaran profundas verdades (como 
dijo Freud: “Todo chiste en el fondo encubre una verdad”). 
Mediante chistes censuramos al que es gay, censuramos al que 
prefiere leer antes que ir a un baile, censuramos al que prefiere 
practicar un arte antes que salir a beber. A través de la violencia 
física censuramos a quien actúa como no debe (como creemos 
que no debe actuar). A través de la violencia psicológica 
censuramos metódicamente, poquito a poquito, para que se dé 


cuenta que como es no debe ser. 


47 


También elegimos censurar o avalar formas de ser, de pensar y 
de sentir mediante la educación. La educación elige una 
porción del lenguaje usado en un territorio y lo avala como 
lengua estándar que es la que todos deben aprender para 
“hablar bien”. 

La educación elige formas de ser correctas y las reproduce. Es 
a partir de estas formas “correctas” de ser que podemos afirmar 
que un estudiante es muy inquieto, que es un mal educado o 
que es un alumno modelo. 

La educación de hoy no debe buscar solo decir esto está mal y 
esto está bien, debe buscar comprender por qué una persona se 
comporta de cierta manera ya que nuestro comportamiento está 
sujeto al contexto en que vivimos. 

El paradigma actual de la educación uruguaya se enmarca en la 
aceptación e inclusión diversa. 

Vivimos en una sociedad donde las ciudades no paran de 
crecer. Cada vez somos más y más los que nos cruzamos en las 
calles, los que vivimos unos frente a otros. Somos un montón 
de personas y el espacio geográfico nos empieza a quedar 
chico. 

Por estas razones debemos aprender a respetar a todo ese 


montón de personas que cruzamos a diario con los que a veces 


48 


interactuamos. Por eso la educación busca la aceptación de las 
diversidades (sexuales, culturales, religiosas, lingilísticas, de 
capacidades, entre otras). 

Este tipo de educación pretende que la persona se sienta bien 
cuando hace sentir bien a los demás. Se pretende que la 
persona deba aceptar a los demás para sentir que realmente 
puede ser aceptada. Se pretende que la persona sepa que para 
no ser discriminada no debe discriminar. 

En fin, se educa para la empatía. Aunque las leyes a veces no 
fueron creadas para la empatía. Los más de cien legisladores 
que tenemos cobran 25.000 pesos por mes de partida de prensa 
(que no gastan en diarios, revistas y libros técnicos como 
deberían) aparte del sueldo (cien mil y pico de pesos más). Los 
más de cien legisladores que tenemos no sienten empatía con 
los más de 700.000 uruguayos que cobran por mes 12.000 
pesos. Danilo Astori gana 12.000 pesos también... pero por día. 
¡Doce mil pesos por día! ¿En qué se gastan la plata estos tipos? 
Sí, yo también tengo imaginación para inventar en qué gastar la 
plata del pueblo pero ¿dónde está la educación de esta gente? 
Ellos no fueron educados en una pedagogía de la liberación y 
de la empatía. No fueron educados para tener un pensamiento 


en el que te sientas libre cuando todos seamos libres, que te 


49 


sientas bien cuando todos nos sintamos bien. No, ellos: los de 
arriba, a los que les confiamos el voto cada cinco años piensan 
solo en ellos y en sus familias, familias latifundistas que se 
están comprando toda la tierra con la plata que les damos de 
sueldo. ¿Qué estamos esperando? ¿Estamos esperando que 
pase como en Perú? ¿Que las tierras las tengan unos pocos y el 
resto nos muramos de hambre? Pero es obvio que si te toca ese 
sueldo no te vas a quejar (cien mil y pico por mes mínimo) y 
menos si el que modifica los sueldos es el mismo legislador 
que crea las leyes (¿harías como legislador un ley para ganar 
menos?). Si queremos que algo cambie hay que cambiar las 
leyes, no hay de otra. La misma ley tiene que regular el 
despilfarro de dinero. 

Este tipo de educación, la de la liberación (me siento bien si te 
sientes bien, me siento libre si todos somos libres) es la que 
seguramente el lector prefería para sí mismo y para todas las 
demás personas porque es una educación basada en unos 
valores, en una ética, que busca la libertad del educando y 
busca que este esparza esa libertad a todos los que conoce. José 
Luis Rebellato, filósofo uruguayo fallecido en 1999, en su obra 
Ética de la liberación, nos dice que hay un tipo de pedagogía a 


la que llama Pedagogía de la Liberación. Lo que él plantea es 


50 


que la educación es un arma de liberación para la población (es 
lo que mencionábamos al principio, que para muchos la 
educación nos acerca a la libertad). Pero para que la educación 
logre servir como liberadora debe surgir desde la gente (bottom 
up, de abajo hacia arriba, que la gente busque y exija esa 
educación liberadora), debe ser una educación contextualizada 
y avalada por quienes son educados. Es decir, que primero se 
debe hablar con los educandos para conocer cuál es su sistema 
ético, cuáles son los valores que ellos aceptan como propios de 
su comunidad, para a partir de esto comenzar una educación 
consciente. Una educación consciente en el sentido de que 
tanto el educador como el educando saben de dónde se parte y 
hacia dónde se pretende dirigir el acto educativo. 

Cuando el uruguayo se da cuenta de que tiene algunos actos 
machistas y que por esto hay un inmenso porcentaje de 
personas afectadas (las mujeres) es entonces cuando se puede 
recién planificar una educación con el fin de lograr una equidad 
entre hombres y mujeres recordando que no somos algo 
distinto, recordando que somos las dos partes unitarias de la 
misma cosa: la humanidad, esta humanidad a la que si no nos 
unimos vamos a destruir. 


Este tipo de educación basada en la libertad, basada en ser 


Al 


conscientes tanto los educadores como los educandos, 
educación en la que se reproduzcan modelos de ser humano 
solidario para consigo mismo y para con los demás, supongo 
que todos deberíamos estar de acuerdo en que es un modelo de 
educación aceptable y preferible para nuestros futuros vecinos, 
esos niños que se están educando hoy y que cuando crezcan 


van a ser el resultado de la educación que tengan hoy. 


Quizá el lector ha pensado mientras leyó todo esto que me he 
referido a una educación brindada en los jardines de infantes, 
en la escuela, el liceo, la U.T.U., las Facultades u otro tipo de 
educación formal. Pero no, la educación a la que me he 
referido en este breve ensayo es a la educación formal sí, pero 
también a la educación familiar, a la educación que nos 
muestran las personas en la calle, a la educación que irradian 
constantemente los medios de comunicación a los que chicos y 


grandes estamos constantemente expuestos. 


32 


Conclusión 


Acelero a brindar una conclusión a este breve ensayo porque sé 
que el lector es un sujeto posmoderno y como tal está muy 
apurado (o cree estarlo). 

La educación no es solo la formal, primaria, secundaria, 
terciaria y posgrados. 

La política no es solo los partidos políticos y sus campañas 
costosísimas cada cinco años. 

El filósofo uruguayo Rebellato nos dice que la educación y la 
política están estrechamente en contacto. Quiero poner un 
ejemplo uruguayo (campaña que se ha desarrollado en muchos 
países, no solo en el nuestro): las computadoras Ceibal. Estas 
pertenecen a un proyecto político partidario y a un proyecto de 
educación nacional. Hoy en el imaginario social que nos 
formamos sobre los niños escolares los imaginamos con la 
túnica, la moña... y la Ceibal. Parece una tontería pero no lo es 
porque demuestra la conexión entre política y educación. Esta 
conexión está cosida con hilos de valores éticos y con hilos de 
dinero invertido. Hago referencia al dinero porque es lo que 
más le duele a todos cuando se habla de que un proyecto no 


resultó. A muchos no les importa que en tal proyecto los niños 


53 


no hayan aprendido a compartir o a amar de manera sana y 
divertida sino que lo que importa es que se invirtió para tal 
proyecto tanto dinero y como no resultó es ahora dinero 
perdido. 

La educación entonces no es solo lo que los medios masivos de 
comunicación nos muestran, generando en nosotros pavor, 
miedo, desilusión y desesperanza. Es darnos cuenta de una vez 
por todas que la educación es esto, es que estés leyendo lo que 
alguien, un vecino tuyo, piensa sobre qué es educar. Y es darte 
cuenta que podés decirme lo que quieras respecto a todo esto 
porque si no me lo decís me estás privando de una gran opinión 
que ayudaría a hacer de mí un ser humano más educado. Es 
darnos cuenta que ver a una persona chuponeando y 
manoseánose en la calle quizá no sea tan malo porque esa es la 
única forma de contrarrestar todas las imágenes horrorosas de 
guerra y sangre que tenemos grabadas en nuestras mentes 
(gracias a los medios masivos de comunicación). Es darnos 
cuenta de que ver que papá tiene novio y es feliz así nos hace 
aprender a respetar desde el amor a las personas gay. Y es 
darnos cuenta de que si mamá cometió un error y estuvo con 
otro hombre, papá la perdonó y aprendimos ahí que el perdón 


es una de las cosas más grande y más difíciles de manifestar y 


54 


de interiorizar como parte de nuestros valores y de nuestra 
forma de ser. 

Pero es también darnos cuenta de que política no es solo votar 
al que puso la mejor canción rompiendo nuestras siestas 
durante dos meses gritando una canción pegadiza que no dice 
nada. Generalmente estas canciones dicen: Vamos Mengano o 
vamos Sultano (simula un “Vamo arriba” o un “Vamo Uruguay 
no más”). Otras dicen que somos ya y ahora (te dicen que vivas 
el presente, no te preocupes por el futuro porque no vas a tener 
un futuro bueno). 

Hacer política es hablar constantemente de esta, de cómo están 
haciendo las cosas nuestros representantes y si vemos que las 
están haciendo mal poder sacarlos. Es poder sacarlos si están 
haciendo las cosas mal y no tener que esperar que pasen cinco 
años para sacarlos. Basta de diplomacia, de ver que hay un tipo 
que te funde un país y que nadie lo saca o que esperan a que 
renuncie y se lleve tremendo fango de guita como subsidio. No 
puede ser pero es. Y es porque la política más importante, la de 
todos los días, no la estamos haciendo. Estamos dejando que un 
conjunto reducido de aristócratas “técnicos” en política nos 
digan “no, vos no sabés de política, es un asunto muy delicado, 


dejalo en nuestras manos”. 


39 


Dos consejos: recuerda que educar es un proceso que se lleva a 
cabo desde el nacimiento hasta la muerte y que no hay salón 
para enseñar. La escuela es muy grande y se llama planeta 
Tierra. 

Y recuerda que la política y la democracia se defienden todos 
los días, que no hay que tener vergúenza por ser de un partido o 
del otro, pero que hay que aceptar a quienes no son de tu 
partido y ponen sus esperanzas en otros que no tienen tu misma 
ideología. 

La democracia la hacemos todos. 

En la democracia vive una diversidad de personas que sienten 
las mismas cosas que tú (dolor, amor, pasión, ganas de ayudar). 
Pero sobre todo aprendé a perdonar al otro porque los seres 
humanos, así como la sociedad toda, somos contradictorios y 
cuando alguien te dice “te odio” quizás tenga un mal día y al 
día siguiente vuelva y te abrace y te diga: te amo, perdoname. 
Si leíste todo esto, es un pequeño paso para el mundo pero es 


un gran paso para ti. 


56 


Uruguayos, y sobre todo, uruguayas 


Estaba chupando un cigarrillo, encorvado, en la esquina de 
una plaza. Así lo conocí. Su aspecto era llamativo, una gran 
cúpula de rulos (dominados con una bandana) abrigaba su 
cabeza. Tenía a su lado una guitarra con la que cinco minutos 
después acompañaría el relato más exótico y atrapante que 
jamás pensé oír. 

Me acerqué caminando y al pasar le saludé. 

-¿Cómo anda? -me contestó y siguió imaginando un mundo de 
ideas locas. Realmente locas. Mundos nocturnos llenos de 
magia y música psicodélica, altamente adictiva. 

Me senté a unos metros de él y mirando hacia otro lado 
(disimulando) lo escuchaba. Desenfundó la onírica' guitarra en 
la que se dibujaban personajes famosos en 3D y comenzó a 
afinarla. 

-El rock and roll no morirá jamás -dijo mirando al cielo pintado 
con nubes y comenzó a tocar tarareando una exquisita melodía. 
Sentado en mi mismo lugar me di media vuelta para 


observarlo y escuchar mejor aquella deshidratante melodía, en 





1 Onírico: relacionado a los sueños. 


7 


la que el amor y el odio danzaban el vals de la vida. 

Sin dejar de bailar con los dedos sobre el instrumento, 
llenando la plaza con sonidos coloridos, me miró de reojo y me 
hizo una seña para que me acercara a él. 

Con la música acompañando toda nuestra conversación me 
preguntó: 
-¿Cómo te llamás? 
-Federico. 
-¿Qué vienes a buscar?- 
-La música. 
-Pues no te la daré, mucho me costó hasta que la encontré. 
-No te la quiero robar, solo he de escuchar. 
-No necesito público, no toco por fama, no es algo lúdico, ni 
para llenar mi cama. Yo hablo con el viento y le cuento lo que 
siento y silbando... silbando me responde. 

Y comenzó a silbar una bella tonada acompañada por 
guitarra. Sentí violines, trompetas y hasta el sonido de un arpa. 
Aunque allí solo había una guitarra. 

Sin dejar de tocar comenzóme a contar una historia en la que 
una madre era abandonada por su marido, muy mujeriego. 
La madre lo es todo, de la madre se nace, por la madre se 


muere, a la madre se la defiende, igual que a todas las mujeres. 


58 


Son finas y con clase como en la música los compases, si se las 
trata muy de prisa se las arruina, como hacen los críticos con el 
arte. 

No pretendo describirlas, amigo mío y oyente, pero si usted 
fuera prudente saberlo debería. Son la luna de la noche y el sol 
del bello día. Con ellas nos guiamos, nos calentamos, son de 
ellas nuestros ojos y cuando se puede, son de ellas nuestras 
manos. 

Son de ellas nuestra lengua y aún así les gritamos, las 
maltratamos, las despreciamos. ¿Hasta cuándo, mi querido 
amigo y hermano? ¿Hasta cuándo? Porque el hombre cuando 
es débil, en ellas busca la autoestima, pero cuando el débil se 
hace fuerte ya las subestima y ninguna está a su cima. Ninguna 
lo llena, ninguna es buena, y de las mujeres que son fuertes con 
otros ríe como hiena, a boca llena. 

“Miralo a aquél, es un pollerita. Mirale la cabeza, tiene 
marcada la suelita”. 

Ese que se ríe y critica al de al lado, le falta una mujer. Una 
buena mujer que lo llene de placer, así se deja de joder. Y 
cuando la encuentre va a temer, no la va a querer perder. Y es 
entonces cuando empieza a ejercer su poder. Poder que no se 


ha ganado, ni siquiera lo ha alquilado. Es un poder regalado 


59 


que desde siempre ha heredado. El hombre manda y la mujer 
acata. El hombre manda y la mujer nada. ¡El hombre manda! 
¿Y por qué manda? Porque la calla. Porque con solo una 
mirada la hace sentir minusválida. Y porque con solo una 
palabra hacia ella brotan carcajadas. 

Puta. Esa es la llave que el hombre inventó. La puta se viste 
así, habla así, se mueve así y piensa así. Ser puta no es bueno. 
Entonces para no ser puta hay una lista casi infinita de cosas 
que no podés hacer. No podés escribir, no podés votar, no 
podés trabajar ni mi mismo sueldo ganar, porque si no ¿Quién 
va a limpiar? ¿Quién va a cocinar? ¿Quién va a nuestros hijos 
criar? 

Ellas crían, cocinan, lavan, y hoy por suerte también trabajan. 

Pero ellas trabajan, crían, cocinan y lavan. Y el hombre... 
Bueno, el hombre trabaja, se cansa, llega a la casa y se 
descalza. 
Si las mujeres se fueran y de cero comenzaran, un continente 
solo para ellas en el que a sus hijos criaran, educaran y les 
enseñaran el valor de la mujer, de la cooperación, de ayudarla 
en el hogar, de entender la menstruación, de respetar, de 
respetar y respetar, los hombres no serían como son. 


Pero... ¡Ese continente es en el que vivimos! ¡No debemos 


60 


buscarlo más! Debemos educar a los hombres e inculcar el 
respeto a la mujer para que este sueño hecho canción deje de 


sonar solo en mi guitarra. 


Atónito ante tales palabras me levanté y me ful. 

Llegué a mi casa, saludé a mamá que estaba lavando el piso y 
con cariño me dijo “por la orillita que está recién lavado” 

-Si, mamá. 

Me senté junto a papá a mirar la tele, sonaba un discurso 
conocido: “Uruguayos, uruguayas...” 

¿Uruguayos? ¿Uruguayas? Opa, pero si las mujeres están 
siendo incluidas. 


Si solo con las palabras bastara... 


61 


AL, 


ebook 


U 

a 
1 
(“> 





Facebook 


Todas las personas de mi ciudad estaban furiosas conmigo 
porque yo no quería tener Facebook. 

-¡No, vecina, no voy a agregarla a mis amigos porque no voy a 
tener Facebook! 

-Ay Dios mío -dijo la anciana haciéndose la señal de la cruz y 
besándose los dedos. 

Estaba en una parada de ómnibus, esperando el de las 7:30 para 
ir a estudiar. El hombre que estaba al lado de la anciana me 
miraba furioso, hasta que me dijo no más: 

-¿Pero quién te pensás que sos? ¿Te crees una estrella? ¿Te 
crees que por no tener Facebook sos qué? ¿Sabés lo que sos? 
¡Sos un nabo! Te crees revolucionario y estás por fuera de toda 
revolución, nabo. 

El hombre, semi calvo, con el logo de Facebook tatuado en el 
brazo, levantó su puño y sin clemencia me lo bajó como un 
mazazo en la cabeza. 

Enfurecido con el viejo calvo y estúpido que osaba golpearme, 
me levanté dispuesto a tomar venganza. Pero decidí no hacerlo 
cuando vi que detrás del hombre comenzaba a amontonarse 
gente. 

-¿Y? -me preguntó el hombre semi calvo- ¿Te vas a hacer un 
Facebook, o no?- y me sacudía frente a la cara su celular 
ofreciéndomelo para que me hiciera una cuenta. 

-Decí que sí, más te vale que digas que sí -decía un matón todo 
tatuado, tenía el logo de Twitter tatuado en el cuello, el de 
Instagram y el de Facebook en el brazo derecho, el de 
Whatsaap en el otro. 

Mis ojos miraban a todas la personas que se comenzaban a 


63 


agolpar sobre mí insistiendo en que debía tener Facebook. 
Algunos se hacían sonar los dedos de las manos de manera 
amenazadora mientras me miraban y se me acercaban de 
manera lenta. 

-¡¿Qué es eso?! -Grité señalando hacia atrás de la multitud que 
me acosaba. 

En cuanto dieron vuelta la cabeza para mirar salí corriendo lo 
más rápido que pude. Mi mochila quedó en la parada pero no 
me importó. 

-Allá va, dobló hacia el callejón, no tiene salida -oí que 
gritaban mientras salían tras de mí. Tenían razón, no tenía 
salida, estaba tan nervioso que me metí al único callejón sin 
salida de toda la ciudad. 

Los gritos de la muchedumbre resonaban contra las altas 
paredes del callejón y allá arriba se perdían desde donde los 
edificios no dejaban llegar la luz del sol hasta el suelo en el que 
me acorralaban. 

-¿Así que no querés tener Facebook, he? 

-Ja ja ja ja ja. 

-No quiere tener Facebook, compañeros. 

-Ja ja ja ja ja. 

-¿Alguien sabe lo que les hacemos a los que no nos agregan? 
-Yo sé, yo sé. Los matamos a palo. 

Todos gritaron como locos: 

-¿Y todos saben lo que les hacemos a los que no quieren tener 
redes sociales? 

-Yo sé, yo sé. Ja ja jaja. A esos los... 

Me encontraron temblando contra la pared, acorralado. Todos 
filmaban y subían fotos instantáneamente. 

En Facebook e Instagram aparecían fotos de mí contra la pared 
con el título de “Cagón, versión gráfica” o “acorralado como 


64 


los que no tienen Facebook”. 

Miles de Me gusta, Me encanta. 

Pero yo no iba a dejar que me atacaran. 

Desprendí mi camisa y la R de Súper Revolucionario se dejó 
ver. Los cegué abriendo un libro y salí volando hacia el cielo... 
-Adiós ciber tontos, ja ja ja. 

Y así, Súper Revolucionario se fue a vivir a una biblioteca 
municipal y vivió Feliz para siempre. 


10 


-Uy, pero que chorrada, papá, es la peor historia que nos has 
leído. 

-Ay nene, vos porque no tenés cultura. En esta historia hay una 
gran crítica social. Ta, sé que el final ese... ¡Por dios! Pero me 
pareció interesante. 

-¿Y quién lo escribió? ¿Es alguien famoso como Quino aunque 
sea? 

-Y no, como que famoso no es pero... 

-¿Pero qué, papá? Jajajaja. Te encanta leer ese diario que ya 
pasó de moda y sigue saliendo, ¿eh? Jajajaj. 

-Dale, dale, “pasado de moda”. Andá a estudiar y haceme sentir 
orgulloso que ya estoy viejo como para aguantar a un mocoso 
que se cree más listo que su padre. 

-Dale pa, un beso en la pelada, muaaa, y nos vemooos. 


-¿Y a vos, hija? ¿Qué te pasa? 

-Nada, pa, es que Marcel le pone Me gusta en todas las fotos a 
Mariana. 

-Ah, pero mirá vos, y este me decía que el Diario Facebook 
había pasado de moda. 


65 


-Sí, pa, mirá, fijate. 

Melisa le sacó el diario Facebook a su padre de las manos y 
corriendo las páginas lo abrió por la mitad y le mostró las 
imágenes de la gente de su pueblo. Allí se veía a Mariana, 
chica de doce años, con una minifalda muy corta, al nivel que 
casi se le veía la bombacha. 

-Qué horror, qué asco. ¿Y los padres no le dicen nada? 

-¿Qué le van a decir, pa? ¿Que no le dé Me gusta a otras 
porque tiene novia? PfFf. 

-A él no m'hija. A ella. ¿Cómo van a dejar andar a una niña con 
esas polleras tan cortas. Y encima subiendo fotos. ¡Eso es casi 
porno! 

-Ay, no entendés nada, pa. Chau. 


Melisa agarró la mochila y sin desayunar, apenada porque 
Marcel, su novio de trece años, le daba Me gusta a las fotos de 
otra chica, se fue para el liceo. 


El padre se quedó allí, disfrutando de la hermosa mañana con 
el diario Facebook entre sus manos. 

-¿Cuál foto será la que tiene más Me gusta hoy? 

Abrió el diario en la tercera página y descubrió que la foto con 
más Me gusta era la de una famosa en la playa, tomando sol sin 
maya. 

Siguió leyendo. 

No. No podía ser. No. ¿O sí? ¿Era ella? Nooooo. Paaaah, y qué 
linda que está ahora, no te lo puedo creer. 

Efectivamente, era ella, Lilian, la chica que había sido su novia 
en los primeros años de liceo. 

¿Qué será de ella? 

-“No lo hagas, tienes esposa”. 

-¿Qué? ¿Quién anda ahí? 


66 


-“Ahí no, aquí. Ahí no, aquí adentro. Soy tu conciencia”. 

-Ah buenoo. Estoy quedando loquísimo. 

“Solo recuérdalo, tienes esposa, tienes un hogar, tienes un hijo 
al que no le gustó la historia que leíste hoy sobre Súper 
Revolucionario, tienes una hija que se siente mal porque su 
noviecito le da Me gusta a otra. ¿Vale la pena perder todo eso? 
Solo piénsalo”. 


Él se quedó un rato largo, con el periódico en la mano, 
pensando si enviar o no la solicitud de amistad a Lilian, su ex 
noviecita. 

Finalmente su dedo se aproximó demasiado a la página del 
diario y la solicitud quedó enviada. 

Luego de esto entró a ver sus fotos, a ver qué había sido de ella 
en todos estos años. 

Dos hijas, un perro caniche blanco, vacaciones, trabajo, todo 
estaba allí. Y qué hermosa que estaba. Había cambiado y 
mucho, pero para bien, muy bien. 

Un sonido digital le avisó que un chat se había abierto. Era 
Lilian. 

-Hola bombón, tantos años, qué es de tu vida? 

Él quedó atónito, nunca se esperó que ella le escribiera. 

-Hola Lili, todo bien. ¿Y tú? 

-Bien, hace poco me divorcié :( 

-Uy, lamento oír eso. Cualquier cosa a las órdenes. 

-Mañana hay un evento, lo publiqué aquí en mi Facebook, si 
quieres ve y nos encontramos y tomamos un café o lo que 
gustes. 

-A ver, dame cinco minutos y lo chequeo. 


Robert cambió unas páginas del diario, ingresó en el perfil de 
Lilian y allí estaba lo del evento. Le dio Me gusta. 


67 


-Me encantaría ir, allí estaré mañana. Podemos ir a un café 
cercano que hacen unos deliciosos capuchinos. 

-Muy bien, guapo, te espero. Muaa. 

-Allí estaré, no faltes jaja. 

-No lo haré. 


Robert quedó en un ruido. No sabía qué estaba haciendo, pero 
le gustaba. 

Allí se quedó, en la misma cocina de la que no se había 
movido, comiendo una tostada y cambiando las páginas de 
Facebook, el diario que “pasó de moda” según su hijo, y que 
ahora lo acercaba a él con su antiguo amor, la bella y fogosa 
Lilian. 


El día pasó rápido, él fue a comprar una camisa para la ocasión, 
un perfume nuevo y un pantalón que según la vendedora lo 
hacía lucir muy bien. 

Esa noche se dio un baño que duró una hora. Una hora que 
estuvo cantando sin parar. 


-¿Qué pasa aquí? -pensó su esposa parada tras la puerta 
escuchando a su esposo cantar como un pájaro enamorado. 


Claro que lo averiguaría. 


A la mañana siguiente Robert se levantó, se perfumó. 
Desayunó. Leía el diario Facebook y esperaba que Lilian le 
escribiera algo. Y así fue, tras un sonido digital el chat se abrió. 
-Hola guapo. Vienes? Ya estoy aquí. 

-Sí, ya voy. 


68 


-¿A dónde vas? -la voz provenía de detrás de su cabeza. “Que 
sea mi conciencia, que sea mi conciencia”. 

-Aaah, amoor. Mira quien me escribió. ¿Recuerdas a Lilian? 
-Tu ex novia. Sí, claro que la recuerdo. 

-Emm, sí. Me escribió que anda en la ciudad en un evento y ta, 
no pensé que te molestara que fuera. 

-No, no me molesta. 

-Bueno, dame un beso que me voy, amor. 

-No no. Esperame que voy contigo. 


Y así partió Robert, ahora junto a su esposa, al encuentro de 
Lilian, su ex noviecita fogosa y bellísima. 

Pero vaya sorpresa se iba a llevar Robert cuando la viera. 

La diferencia entre la hermosa Lilian de las fotos del Diario 
Facebook y la verdadera Lilian, fuera de Facebook, era 
realmente gigante. 

Luego del encuentro, del café y de la charla, Robert y su esposa 
se fueron en el auto. 

-¡Pero qué linda que está tu ex! ¿Eh? Jajaja. Pero bueno, cosas 
que pasan (dijo Larralde). Cuando uno zorrea en un periódico 
lleno de apariencias... 

-Sí, amor, tenés razón. ¿Sabés qué? Borrame del periódico 
Facebook y suscribime al diario Brecha mejor. 

-Me parece buena idea. Ahora sí estás pensando como un 
adulto. Dejemos esta pelea y vamos a buscar a los chicos que 
hoy tienen gimnasia. 


69 


La onda 


¿Qué es lo que debo sentir? Si ya nadie siente nada. En los 
telenoticieros se muestra mucha muerte, síntoma de la 
insensibilidad causada por la desigualdad. En los telenoticieros 
se muestra mucha lluvia, mucha agua. La gente llorando 
porque sus cosas se van flotando. Y lo que no se va flotando es 
robado por los botechorros. Se entrevista a un hombre, entre 
tantos, que se queda en el techo de la casa todas las noches, 
ojeroso, cansado, con hambre, cuidando las pocas y pobres 
cosas que le quedan. Los botechorros ríen al pasar frente a su 
casa. Ríen porque el hombre está cansado y sigue firme 
cuidando lo poco que tiene para él y su familia. Ríen porque no 
quieren robarlo, porque si quisieran lo matarían y nadie haría 
nada al respecto. 

En los telenoticieros se muestran mujeres llorando. Sus 
maridos no están para cuidarlas, se han ido a defender otras 
patrias vestidos de militares, a ver otras pobrezas, otras 
hambres, otros dolores. 

Los niños no saben qué camino seguir y los padres no saben 
qué camino mostrarles. ¿La escuela para qué si no hay trabajo 
al cual servir? 

En una casa humilde, un poco sucia, con goteras, la madre está 
mirando el informativo, absorta y temerosa, esperando la 
noticia sobre militares que están en otras patrias con cascos 
azules. Espera la noticia bendita que diga que su marido está 
volviendo de aquella tierra llena de virus incurables. Que 
vuelva, que vuelva a abrazarme, a abrazarnos, necesito su calor 
y la seguridad que su pecho me daba. 

El niño no ha ido a la escuela hace mucho tiempo pero ha 
absorbido el ambiente tenso que se vive. La madre está absorta, 
con los dedos cruzados (cábala), mirando el informativo que 


70 


despide imágenes inmundas y hace de esa casa, a la que dentro 
de poco el agua ha de alcanzar, un lugar aún más inmundo. 
-¿Será que se viene, mamá? ¿Será que se viene? 

-No lo sé, hijo, no lo sé, dejá escuchar. 

El informativista mira desde la tele y su gesto indica 
desesperación. Se afloja la corbata y deja caer la mirada antes 
de dar la noticia: 

“Desde Korea del norte, queridos espectadores, se ha levantado 
una ola de miedo. Nadie sabe si alguien saldrá ileso. Ya 
dispusieron tres mil cabezas atómicas para ser lanzadas en 
menos de dos horas. La O.N.U. está reunida de urgencia. El 
dictador Norcoreano, al sentirse acorralado, tiene el botón rojo 
al alcance del dedo. Y todo parece indicar que no teme 
presionarlo. 

En este momento me informan, queridos televidentes, que 
Estados Unidos de América ha lanzado trescientas cabezas 
nucleares hacia Korea del Norte y... Ay no. NO. Korea ya 
apretó el botón rojo. Las tres mil cabezas nucleares ya están en 
camino hacia sus objetivos dispersos en todo el mund...” 

Un silbido lejano, similar al soplido del viento, se hace cada 
vez más intenso. La madre mira hacia la ventana. 

-¿Qué pasó mamá? ¿Por qué se cortó la transmisión? 

-Sh, callate, escuchá. ¿Qué es ese silbido? 

El silbido se sentía claramente y su sonido se incrementaba 
rápidamente. 

El temblor comenzó lento, como lejano, pero incrementó tanto 
y tan aprisa que el miedo me heló y corrí a abrazarme a mi 
madre. Y los dos mirando hacia la ventana vimos la onda, con 
sangre explotada, que venía devastando todo. 

Mirándonos a los ojos: 

-Chau, mamá. 

-Chau, hijo, te am... 


Al 


Fuuuuuuuuvuv vu UU UU UU UU UU UU UU UU UU Ush (la 
onda pasó). 


J2 


Dictadura 


No quiero que les pase nada. No quiero. No quiero que los 
lastimen. No quiero. 

“Hacé silencio, hijo” me dijo mamá. Y se fue. Me dejó oculto 
en este cuarto oscuro en el que no me veo ni las manos. No 
quiero que le pase nada, pero no sé si eso se cumpla. No puedo 
ver las estrellas fugaces para pedirles el deseo de volver a ver a 
mis padres. 

“Hacé silencio, hijo” me dijo y al irse escuché a los policías 
que le gritaban. Ella no gritó. Pero estoy casi seguro que le 
pegaron, que le hicieron cualquier cosa. No debe ningún ser 
humano someter a otro. Además yo no sabía por qué tenía que 
esconderme, por qué tenían que tratar mal a mamá. Mis padres 
y yo vivíamos felices, ellos trabajaban mucho y siempre se 
llevaban bien. 

Esa misma tarde estaba yo jugando en el fondo con un camión 
de madera que papá me fabricó con sus propias manos y 
llegaron los policías. Papá se despidió de mí sonriendo y 
entrando en esa camioneta oscura. “Decile a mamá que me fui 


con la policía” me gritó alegremente. Las cosas que hacen los 


E 


padres para que sus hijos no veamos su sufrimiento. 

Cuando se lo dije a mamá quedó pálida y le brillaron húmedos 
los ojos. Mamá amaba tanto a papá que de solo imaginarse lo 
que le iban a hacer se le dobló el corazón y no lloró solo 
porque yo estaba allí. 

La rabia contenida es una bomba que te autodestruye. Las 
personas deberían trabajar mucho, amar y tratar bien a las 
personas, pero esta época oscura me demostró que hay seres 
humanos que tienen la habilidad para ser malvados y hacer que 
otros sean malvados por ellos. 

Esa noche, después de que se llevaron a papá, la casa estaba en 
silencio, mamá cocinó algo. Ella tenía ganas de llorar, lo sé. Se 
sentó conmigo en el sillón y leímos en silencio un libro que 
hablaba de la libertad de los pájaros. No pronunciamos una 
palabra pero ella me abrazaba, me acariciaba el pelo, me daba 
besos en la cabeza y en la frente. 

Se sintió el frenar de un auto en la calle, frente a casa. “Es 
papá” le dije a mamá mirándola. 

Ella me arrastró rápido al cuartito de arriba y me dio el más 
triste beso y me dijo “Hacé silencio, hijo”. Cerró la puerta y 


nunca regresó. 


74 


Historia de la Historia 


Lectores contemporáneos: 

He visto correr la historia desde el blanco y negro hacia el 
color. He visto transcurrir los hechos históricos unos tras otros 
apilándose formando este gusano cósmico llamado tiempo. He 
visto la historia doblarse sobre sí misma y pasar como páginas 
amarillas rápidamente hasta este último capítulo. 

Ciudadanos del dos mil: he leído libros tras libros donde se 
muestra que lo que hoy llamamos naciones no siempre fueron 
“naciones”. Década tras década me alejo en el tiempo y veo 
este orden mundial descomponerse, deformarse, volver a sus 
cimientos. Virreinatos, pueblos como unidades corporativas, 
colonizaciones, muerte, hurtos multimillonarios a mano armada 
contra “niños desnudos”, “descubrimientos” de continentes, 
mugre, absolutismos, guerras, imperios, pueblos separados por 
barreras de distancias. 

He leído eruditos tras eruditos mejorar las teorías históricas, 
volverlas más “objetivas” sabiendo que hacen una construcción 
y deconstrucción subjetivas. Los he visto caer en anacronismos 


y errarle feo. Eruditos tras eruditos han mejorado esta gran 


13 


película llamada Historia Universal en la que han colaborado 
TODAS las ciencias y disciplinas auxiliares al servicio del 
conocimiento. Físicos, historiadores, lingúistas, geógrafos, 
matemáticos, biólogos y todo tipo de expertos en el arte de la 
manipulación literaria. Todos han aportado su granito o su 
palada de datos y reflexiones. 

Los derechos han mutado. Las obligaciones han mutado. El 
planeta ha mutado. Y es impresionante, queridos lectores 
contemporáneos, la velocidad que han tomado estas 
mutaciones en los últimos 300, 200, 100, 50 años. Los 
derechos y obligaciones es una BESTIALIDAD lo que han 
cambiado. La forma de relacionarse las personas, el avance de 
la medicina, el autoconocimiento de la psiche, de la mente. 

El tiempo ha avanzado de una extraña manera, y somos átomos 


perdidos en la entropía. 


“Todo tiempo pasado siempre fue mejor”. 

¡MENTIRA! 

“El futuro llegó hace rato”. 

¡MENTIRA! 

Somos fugaces como el leve tic-tac de un reloj que dejó de 


funcionar hace años y se perdió en el tiempo. 


76 


Ciudadanos del dos mil: dejen de llorar por nimiedades, por 
conflictos pequeños y sin sentido. Disfruten de la diversidad, 
sean capaces de percibir belleza en cada acto. Carpe diem: 
nunca tuvo más vigencia esta frase latina que hoy en día. 
Estamos en el mejor momento de la existencia humana. ¡En el 
mejor momento!: después de miles de años de evolución y 
privaciones de placer, de privaciones de conocimientos 
elementales. Es hoy, el siglo XXI, el siglo recargado, el siglo 
de los siglos. El siglo del fin. 

¿Somos la última generación y no hemos aprendido a 
disfrutarla? Después de siglos bajo el yugo religioso, privados 
de conocimientos. Hoy cuando dios ha muerto y hemos 
renacido, cuando somos dios, no sabemos disfrutar del paraíso. 
Años, siglos, buscando la redención, el paraíso y cuando 
estamos en él no sabemos mirarlo. Como aquel niño que nunca 
había visto el mar y cuando su padre lo lleva y lo para frente a 
aquella inmensidad majestuosa y divina no sabe apreciarla y le 
dice “Papá, ayudame a ver”. Hoy, lectores contemporáneos, les 
digo, abran los ojos: 


Estamos en el paraíso... 


q 


Burbujas 


El amor es como las burbujas. Son complicadas de crear y 
difíciles de mantener. Pero son hermosas. A través de ellas ves 
el mundo con otro color. Ves todo tornasolado, multicolor, 
radiante y siempre debes disfrutarlo porque sabes que de un 
momento a otro, PLOP, puede dejar de existir. 

El amor es como las burbujas. Miles de ellas levitando en los 
aires, siguiendo distintas corrientes. 

A veces algunas pompas se meten dentro de otras. Es amor 
introduciéndose en amor, formando un nuevo tipo de apego, 
más intenso, doble. O triple. 

Una pareja es una burbuja, desde ella ven el mundo, desde esa 
cuota de amor ven el mundo. Pero si otra burbuja, hermosa, 
radiante, pomposa, llega, choca de casualidad y lentamente se 
introduce en esa burbuja, ¿qué pasaría? 

Dos burbujas. Fusionadas. Son mucho más amor que una sola 
burbuja. Es un amor distinto, más grande, más hermoso, 
intocable. 

En cada pompa se reflejan las demás. ¿Qué significa esto? Que 
del amor de otros se aprende a forjar el propio. 

Hay burbujas inmensas, irrompibles, que rozan las espinas de 
las rosas y no se rompen, resisten, gruesas, hermosas. Otras 
burbujas que de tan viejas, de tan débiles e inmortales, te 
emocionan al verlas. Estas antiguas burbujas son legendarios 
amores utópicos, casi irreales, casi imposibles. Casi. 

Otras burbujas, nuevas, vírgenes, recién hechas, se pueden 
romper de un solo súbito soplo de cálidos vientos suaves. 

El panorama es millones de burbujas flotando, distintos 
amores, que conviven en estas ráfagas de viento etéreo y 
líquido viajando por el mundo. 


78 


Diálogo ficticiamente real 


Él: Me encantaría que no existieras. 

Estéfani: ¿Por qué? 

Él: Porque así no te amaría. 

Estéfani: (Riendo) Igual me amarías, incluso más. Porque si 
yo no existiera tú me crearías, me imaginarías como quisieras. 
Él: Si no existieras no podrías estar con otros y serme infiel. 
Estéfani: Sabes que no lo soy. 


Un prolongado silencio lo tensó, miró hacia abajo como si el 
amplísimo mundo blanco que tenía bajo las pupilas le fuese a 
contar la verdad. 


Él: Sé que no estás con otros. 

Estéfani: Pero a la vez sabes que sí. Y te gusta. 

Él: Eso es imposible. 

Estéfani: ¿El qué es imposible? 

Él: Que seas fiel e infiel al mismo tiempo. 

Estéfani: No, no lo es. El río es el mismo y diferente a la vez. 
Él: Eso no tiene nada que ver. 

Estéfani: Sí, sí lo tiene. Pues por alguna razón me creaste y a 
la vez te gustaría que no exista. 

Él: Yo no te creé, Estéfani. 


El silencio duró una hora. 


Estéfani: Te amo (lo dijo con una lágrima que se deslizó por su 
mejilla y cayó con brillo al blanco vacío. Y se quedó mirando 
al cielo, infinitamente blanco (la lágrima siguió cayendo, 
infinitamente eterna) esperando que él volviera con su pluma a 
hacerla volar, sentir, vivir. Pero eso no volvió a suceder). 


79 


Yo los vi, pero yo no existo 


-Siempre quise besarte y nunca me animé. Siempre, hasta 
ahora, quise decírtelo y nunca me animé. 

-¿Por qué ahora, Ignacio? ¿Por qué ahora, dentro de la casa del 
Señor? ¿Por qué ahora justo antes de irme? 

-Porque nunca pensé que realmente te irías -Ignacio bajó los 
ojos ante Ana Paula, en mi casa. 

-Dame tu mano, Ana Paula. Esa mano con la que tantas veces 
sobaste mi cabello haciéndome cerrar los ojos mientras me 
acariciabas y me hacías erizar con tus delicadas manos al 
rozarme. Dame tu mano, Ana, la misma mano con la que más 
tarde acariciarás mi pecho, y disfrutarás del resto de nuestras 
vidas. Dámela Ana Paula y no dudes. 


-Lo siento, Ignacio. 


Ignacio sintió el golpe en su alma, la negativa de Ana Paula le 
hizo hasta incluso ver borroso por un segundo. Ver borrosa la 
habitación de la alta iglesia, verla borrosa a ella con su bello 
vestido de novia, blanco pureza. Se tragó su orgullo. Y perdió 
la última chance. 


Después de esto, de que se casara con el hijo del rico Felipe, 


80 


dueño de la fábrica de jabones más grande del Uruguay, él no 
la querría volver a ver. 

Cruzó en la mente de Ignacio un tren a toda velocidad en el que 
cada vagón era una imagen rápida, fugaz: ella, él, caricias, 
besos (que nunca se dieron), miradas (los ojos celestes de ella), 
encuentros, despedidas, despedidas, despedidas, despedidas, 
desped, despe, des... d... 

“Lo siento,” pensó dentro de sí, cerrando los ojos y llorando, 
“no pensé que te fueras a ir para siempre, no lo pensé”. 

“Qué lástima,” contestó ella en su mente, “debiste pensarlo”. 
“Tantas cosas debiste pensar. Pero...” 

“¿Pero qué, Ana Paula?” La miró con la ilusión de quien sabe 
que lo que va a escuchar es lo que quiere escuchar. “¿Pero qué, 
Ana Paula? Contestame”. 

“Tantas cosas debiste pensar, Ignacio, pero no las pensaste. No 
las pensaste. ¿Que creíste, Ignacio? ¿Que iba a estar toda la 
vida esperándote? ¿Toda la vida esperando? La vida no es 
esperar, Ignacio, para esperar están las estaciones de trenes, las 
estaciones de ómnibus. Lo siento”. 


Las miradas dicen más que mil palabras. 


Él solo la miraba. No hablaba. No preguntaba nada. 


81 


Ella dijo lo siento, Ignacio y solamente quedó allí mirándolo 
con sus hermosos ojos. Y como él, con su golpe en el alma, 
quedó inmóvil mirándola, ella se dio vuelta y salió caminando 
hacia el altar a casarse con otro. Él la vio alejarse, su pelo se 
balanceaba cubriendo y descubriendo su delicada espalda, 
escuchó uno a uno sus pasos resonando en el pasillo, escuchó 
la gente invitada gritar al ver a la novia, vio la cara feliz del 
novio (el hijo de Felipe, el jabonero) viéndola ir hacia él en una 


cálida lluvia de pétalos rosas, rojos y violetas. 


En cuanto ella dijo lo siento, Ignacio, él entró en una especie 
de choque mental ante la respuesta inesperada, pero cuando 
ella se dio vuelta para alejarse hacia el altar él le dijo: 

-Yo también lo siento. Y se llama Amor. 

Le tomó la mano rápidamente haciéndola girar sobre sí misma 
y acercándose rápidamente a ella le dio el beso que nunca se 
había animado a darle hasta entonces. Ella misma se quitó el 
anillo de compromiso que la prometía a otro hombre y lo tiró, 
picando este tres veces en el piso y quedando oculto bajo un 
mueble. 

Ignacio sacó de una pequeña caja muy bonita un anillo y lo 


colocó, suavemente, en la delicada mano que más tarde lo 


82 


estaría acariciando en el pecho y disfrutando del resto de sus 


vidas. 


83 


Planeta Isla 


Demás está decirlo, porque es información sabida por todos, 
que el planeta en el que se encuentra este manuscrito se llama 
planeta Tierra mas debería llamarse planeta Agua por la 
cantidad proporcional con que cuenta de cada elemento. 

Demás está decirlo, pues es banal obviedad para todos, que la 
parte conforma al todo y el todo afecta a la parte. Y es por esto 
extraño a mi parecer que alguien (¿quién es ese alguien?) haya 
decidido denominar a esos millones de seres vivos con 
capacidad de usar el raciocinio como “Seres humanos”. 

Vista esta comparación hasta parecería lógico que al planeta se 
le llame Tierra puesto que una parte que le conforma es 
justamente la tierra. 

Pero ¿es que acaso los seres humanos tenemos una parte 
mínima conformante de nuestro ser que se llame “humano”? 
Sé, por el contrario, que el 70% de la totalidad del ser humano 
es agua. 

Si el 70% es agua, el otro 30% es carne, huesos y vísceras (¿0 
simplemente polvo que en contacto con el agua adquiere la 
consistencia ósea, carnal o visceral?). 

Y si el planeta se llama Tierra, siendo este el componente 
menos presente, entonces el Humano debería llamarse Polvo, 
siendo este el componente menos presente. 

O podríamos buscar líneas de pensamiento más veraces y 
menos mentirosas decidiendo entre todos en un sufragio 
mundial adoptar el nombre Agua para el planeta y Acuanos 
para los habitantes. Y de esta forma estaríamos respetando el 
ideal de que la parte conforma al todo y el todo afecta a la 
parte. 

Por estar el planeta conformado en su mayoría por agua se 


84 


llama Agua. 
Sus habitantes por estar conformados en su mayoría por agua 
se llaman Acuanos. 


Ahora, cuando hay tierra rodeada por agua se le denomina 
“isla”. Quizá usted imagine una isla relativamente pequeña, 
con arena fina y dorada, con dos palmeras con cocos y con un 
pirata bebiendo ron. 

Pero si usted conoce la ubicación de Australia podrá 
cerciorarse que es una porción, no tan pequeña, más bien 
grande, de tierra rodeada por agua. Es Australia por lo tanto 
una isla. 

Si conoce usted los parámetros geográficos actuales sabrá 
también que Australia es considerado un continente. 

¿Qué tamaño debe tener una porción de tierra rodeada por agua 
para ser considerada isla? Si Australia es un continente y es una 
isla entonces no es cuestión de tamaños. 

La esencia de una isla, lo que hace a una isla ser isla, es estar 
aislada. 

Pero con la globalización, la velocidad de los transportes y los 
medios masivos de comunicación resulta difícil, si no 
imposible, imaginar un espacio geográfico aislado. 

Resulta obvio entonces que ya no existen islas en este, el 
planeta Agua. 

Pero la parte afecta al todo. Y el planeta es parte del Universo. 
¿Y si el Universo está conformado por planetas no debería 
llamarse Planetario? 

Pero si el Universo está conformado en su mayoría por vacío, 
¿no debería llamarse Vaciverso? (Naa, quizás es demasiado 
nihilista). 

El punto es, y esto sí es sabido por todos, que el planeta en el 
que está usted leyendo esto ahora mismo es un planeta en el 


85 


que todos pueden comunicarse. El planeta es hoy Uno solo, una 
mega red de mentes conectadas que intercambian imágenes, 
información, materiales. 

Y pudiendo llegar a la conclusión de que las islas se han extinto 
completamente nos damos cuenta sin embargo de que no se 
han extinto del todo. 

Existe hoy una sola isla conocida por todos los habitantes del 
planeta Agua, por los únicos habitantes (hasta el momento) del 
Vaciverso. 

La única isla es el planeta este, solitario, flotando entre el 
vacío, sin vecinos. 


Ahora, ¿valen la pena las guerras? ¿o hará falta que lleguen 
vecinos de otro planeta a atacarnos para que todos los países 
del planeta Agua se hermanen, se unan y luchen por un bien 
común, por una misma razón? 

Si es así, quizá pida ayuda a los medios masivos de 
falsificación de información para crear, difundir y convencer a 
toda la población mundial de la existencia de vida alienígena 
que quiere atacarnos, matarnos y exterminarnos. 


Es esta, querido/a y cómplice lector/a, la idea de un humilde 
pensador del año 2000 (dos mil) que quiere acelerar la marcha 
de su planeta hacia la utopía de la hermandad, de la paz global 
y la equidad mundial. Muchas gracias. 


86 


Rancho tóxico 


A Sol encomiendo mi piel, marrón como cáscara de árbol 
nuevo. A Luna elevo mi poemario, embebido de amores largos 
como suspiros de desesperados. A Río le digo: río y sonrío en 
tus claras corrientes con su brío rodeado de chicas lindas que 
han desprendido ya sus vestidos como largas algas y se han 
entrado en frescas aguas que de tanto correr jamás se han 
detenido. Solo alguien las detuvo, apresándolas en un cántaro, 
para luego beberlas con su marido bajo la noche de 
relámpagos. 

De barro, bosta y ceniza hechas son las paredes, techo 'e paja y 
la letrina un agujero terrestre. Agujero terrestre pero muy 
sofisticado, un caño lo une al excusado, un water blanco y bien 
lustrado que a su derecha nomás tiene una cama de agua que le 
llaman la bañera también color blanco crema como la leche que 
bebe la ternera. 

Claro que el lector se asombra, si el relato va pero no viene, lo 
que sucede y no es extraño es que este rancho con su baño es 
un pieza de hotel, que por hacerte sentir extraño, como 
viviendo tiempos de antaño, te cobra más de mil cien. 


Al frente vista bien linda, con el río que no para, con el agua 


87 


más que clara y con el mate en la mañá. A cien metros nomás 
el río desemboca en mar, mar lindo y más que hermoso, con 
atardeceres y amaneceres, y a veces haciendo los quehaceres se 
te aparece hasta algún oso. Porque mire que es bruto el bosque 
que lo circuncida a este judío, que con solo escopeta y un tiro 
se hizo un abrigo 'e pieles. Nunca más hubo oso, se lo 
agradezco a Escopeta que por aquel martes de yeta aparte de 
abrigo comimos carne. Y aunque ahora tengamos hambre 
tenemos río y tenemos mar, peeero, no se puede pescar, eso se 
lo agradezco a los agricultores que con los mataplagas que 
echan desde los tractores han matado hasta las piedras y el 
pescado queda más venenoso que las venenosas hiedras. 

El agua era clarita, más clarita que el cielo, peeero le agradezco 
a las fábricas que lo han hecho más oscuro que mi pelo. Largan 
y largan humo y por eso es que yo fumo porque aunque tabaco 
no consumo con respirar ya me fundo como ceniza de cigarro. 
Quería ir a pescar y lombrices llevé en un tarro, pero mire lo 
que le cuento hermano, parece cosa de brujos, las lombrices 
eran un lujo hasta que las saqué del agua y es que con el 


mataplagas resulta que ahora hasta las lombrices hablan. 


88 


Serás feliz 


Serás feliz cuando el viento despierte tu cabello. Cuando la 
tierra se mueva bajo tus pies llevándote a lugares increíbles, 
recónditos, extraños. 

Serás feliz no cuando ya no pienses en él. Sino cuando aún 
pensando en él sepas aceptar que el hecho de haberlo tenido 
fue hermoso y único. Y fue único gracias a coincidir, por 
casualidad, en el mismo planeta. Cuestión casi imposible 
teniendo en cuenta que ambos pertenecen a hemisferios 
opuestos del universo. Tú perteneces al hemisferio de los 
sueños. Él al hemisferio de las utopías. 

Quizás, cuando las utopías dejen de ser sueños, lo vuestro 


pueda volverse real y salir de este libro. 


89 


Posdata: 


Ey, tú, deja de seguirme... o tendré que 
plasmarte 


Un día caminando me di cuenta que siempre me apasiona lo 
que estoy escribiendo. Escribir es un segundo disfrazado de 
siglos que me atrapa. Intento separarme, alejarme de la historia 
tal si fuera una máscara. Pero no puedo. 

Mientras escribo, la máscara toma dimensiones descomunales 
y se transforma en mi ser entero. Y es por eso quizá que algún 
crítico pueda decir que soy inmortal, porque cada historia que 
sale de mis dedos es una parte de mí y mientras vivan las 
historias viviré yo, pero en realidad no soy yo. Cada historia es 
un parto, un parto doloroso (porque imagina tú lo que es parir 
no solo tantos y tantos personajes sino parir también tantos y 
tantos lugares y tiempos y circunstancias y modos de pensar y 
de actuar). Uf. No sé como lo consigo. Es natural. Si me 
preguntas a cual de mis historias quiero más, como quien 
pregunta a cuál de tus hijos quieres más, yo solo puedo 
contestar que no las quiero porque no son mías. No es que no 
sean mías porque las haya plagiado, ya que no tengo necesidad 
de hacerlo, tampoco tengo el tiempo o la dedicación para 
hacerlo. No son mías porque las historias no salen de mí, no las 
invento, no las creo. Son ellas quienes me buscan y parecen 
explotar si no las escribo: como ha pasado tantas veces. Han 
sido muchas las historias que por no tener en ese momento con 
qué escribirlas han implotado con tal fuerza que no dudo que 
hayan logrado salir a flote en la mente de otro escritor. Pero no 
puedo decir “esa es mi historia la cual no escribí aquel día 


90 


caminando por no tener lápiz” porque nadie me creería. 

Las historias, cuando consiguen materializarse en mí, las 
vuelco a algún soporte en el cual quedan plasmadas, no como 
quieren, con esa oscuridad que les es propia, con ese ego que 
tienen y que les lleva a eso, a plasmarse. Escribir la historia, 
materializarla, fijarla, es más bien como una foto de lo que allí 
sucede, una foto que se mueve y que quien la mira puede 
adivinar incluso si hay un pájaro oscuro mirando desde la cima 
de una oscura catedral meciendo sus plumas con el viento. 
También puede olerse el viento, húmedo, fresco y tibio, típico 
de las noches de verano, ¿no? 


Como sea, yo estaba caminando y él me observaba. Y yo lo 
sabía. No quería mirarle porque si lo hacía debería plasmarlo, 
él me lo pediría. Yo caminaba y él, ocultándose, deslizándose, 
me seguía con ímpetu asesino. No me daba miedo porque 
estaba yo acostumbrado a que eso sucediera. Es el complejo de 
Edipo literario, donde el personaje quiere matar al creador si 
este no lo complace plasmándolo y dándole vida. 

Él me miraba y yo lo oía. 

Quizá solo me quisiera abrazar porque yo era algo así como su 
ídolo. Él me querría abrazar (y apuñalarme). Y es lo que hizo, 
me apuñaló. Y no lo odio por eso, pero es por eso que no 
escribo sobre él, no le voy a dar vida porque si lo hago me 
seguirá persiguiendo a donde vaya, ocultándose tras los árboles 
oscuros, esperando a que yo pase para asestarme otra de sus 
puñaladas. 

Qué terrible es el acto creador si lo miramos desde esta 
perspectiva, ¿no? Porque pone en nosotros el deber o el sumar 
una existencia, que para siempre quedará ahí. Pero no puedo 
crear algo para simplemente dejarlo libre, sin decirle qué hacer, 
sin encargarme de que tenga una vida plena. 


91 


Es por eso que no creo en Dios supongo, porque no puedo 
imaginar que haya creado seres para dejarlos hacer lo que les 
plasca, con su complejo de Edipo a flor de piel, deseando saber 
quién es su creador y sin las facultades necesarias para 
comprobarlo. Es como dudar entre dos hombres y dos mujeres 
cuales de los cuatro son tus progenitores. Y darte cuenta de que 
ninguno de los cuatro se te parece. 

Sí, caminando me di cuenta. Porque el movimiento me lleva a 
pensar en cosas fijas, en cosas quietas, como una década ya 
pasada: un millón de fotos apiladas una sobre otra, fusionadas 
en una sola. Qué difícil imaginarlo. Pero es así. 


¿Por qué lees esto? Tú lees esto porque quieres ser parte de la 
historia. Algunos dirían “más bien porque quiero identificarme 
con algún personaje”. Yo creo que quieres ser parte mismo de 
la historia, no identificarte. Y por eso te daré vida: 


Yo estaba caminando y te vi oculto tras un árbol, mirándome 
con cara de maldad, pero yo sabía: esa maldad no era realmente 
maldad, era más bien, ¿cómo decirlo?, entrega. Te me 
entregabas con la mirada esperando a sentir lo que yo pensara 
que debías sentir. Y así fue, me seguí moviendo por la calle, 
mirando por el rabillo del ojo tus movimientos, casi cual mi 
sombra, que me seguían. Y qué contento te pusiste al saber a 
dónde me dirigía. 


Sí, sabías que en el lugar al que yo iba se desataría en ti la 
cólera por no entender, la cólera por querer saber, la cólera. 


Sonriendo y mirándote por el rabillo del ojo aceleré el paso y 
corrí. Qué desorientado quedaste. Salté unos campitos, salté las 
vías. Me aventuré hacia aquel lugar y antes de abrir la puerta 
disimulé... Insinué mirar el cielo justo antes de atravesar la 


92 


puerta del bar, solo para dejarte tiempo a pasar antes que yo 
““sin ser visto” por mí. Y me senté en una de las mesas que daba 
de cara al ventanal (no al ventanal a través del que un asesino 
miraba a tu chica por la noche con intenciones perversas y 
homicidas al cual mataste y enterraste en el fondo, sino que me 
refiero al ventanal del bar, por supuesto). El bar de media 
cuadra. El bar en el que aquel ladrón entró a robar y se 
enamoró de la cantinera y se quedó tomando un café con ella. 
Interesantes cosas han pasado, pasan, en este bar, ¿no? Digo, 
hoy por ejemplo estás aquí y te miro a través del vapor de mi 
taza de café. Estás tenso, no me hablas, pero quieres saber 
quién eres. O no sé qué quieres (y es por eso que no sabes qué 
quieres). Te encrespas si no sé qué quieres. 


Pues... ¿Sabes qué? ¡Sé lo que quieres! Quieres saber quién 
eres, quieres saber por qué me sigues y quieres saber cómo 
terminará esto... 


93 


Dos caminos. 


Clna elección. 
¿Guál tomar ? 


He ahí Sa diferencia. 


94 


La obra de Nando Secreto es un laberinto con puertas que 
conducen a territorios diversos. Este viaje sucede a través de 
múltiples géneros que se entrelazan para conformar una tela de 
araña cuya particularidad es el corazón de una literatura original 
y extraña. Este es un libro de cuentos, de ensayos, de relatos y 
fantasía que por momentos se traviste con brillos de realidad. 
Podría decirse que el escritor pretende expandir el universo del 
imaginario ordinario, mestizando ficción y filosofía, narrativa y 
pensamiento. En estos textos se ocultan secretos que solo 
pueden ser develados del mismo modo que con toda la 
literatura, del mismo modo que con toda persona, a través de 
su lectura. Y si hay algo que une a la literatura y a las personas, 
es que ambos son un mundo de secretos por leer en un cuerpo 
muy reducido. TA 
Natalia Fidel Wilkins | | Il 


7899151405452